En la pasada temporada de Otoño-Invierno iniciamos una línea de trabajo en los Huertos Demostrativos de la Hacienda de Quinto: convertir nuestros bancales en auténticos laboratorios al aire libre para investigar, medir con sensores y sacar nuestras propias conclusiones.
Ahora, con la subida de las temperaturas y la llegada de la nueva temporada de Primavera-Verano 2026 ¡continuamos con los experimentos!
Aplicando rigurosamente los principios de la rotación de cultivos (desplazando los cultivos de los bancales de norte a sur) y buscando las asociaciones de plantas más favorables, vamos a dar continuidad a los ensayos comparativos por parejas de bancales que comenzamos meses atrás.

El objetivo sigue siendo el mismo: evaluar en la práctica cómo responden esta vez nuestras hortalizas de verano frente a diferentes tipos de manejo y seguir dando soluciones comprobadas a los retos de cualquier huerto escolar o urbano:
Bancales 1: la importancia de las horas de sol
En muchos huertos educativos y urbanos, la sombra de los edificios o árboles cercanos supone un reto. Por ello, compararemos el desarrollo de cultivos como la cebolla, el pepino, el maíz y lechugas de verano en dos bancales con diferentes horas de luz solar directa debido a la sombra que proyectan los pinos circundantes. Gracias a los sensores de intensidad lumínica y evaluando la producción final (peso y número de frutos), podremos comprobar qué variedades son capaces de crecer y adaptarse mejor con pocas horas de luz.
Como puede observarse en la imagen, en los huertos desmostrativos hay ejemplares de pinos que sombrean los cultivos de algunos bancales.
Bancales 2: acolchado y optimización del riego
¿Cómo se comporta la humedad en pleno verano si dejamos la tierra desnuda? En esta zona, donde cultivaremos judías de mata baja y tomates (entutorados y de mata baja) asociados con cebollas, tagetes y caléndulas, haremos una comparativa clave: un bancal con acolchado, usando paja y hojas de pino, frente a otro sin acolchar. El objetivo es observar la aparición de hierbas adventicias y la evolución de la humedad en el suelo para ajustar la frecuencia y duración del riego al mínimo indispensable.
Bancales 3: asociaciones favorables y protección natural
Aunque en esta zona no haremos una comparativa directa, el bancal 3 será nuestro modelo de cómo las plantas pueden ayudarse entre sí. Aquí cultivaremos berenjenas y pimientos intercalados con plantas auxiliares como la albahaca y la caléndula. Nuestro objetivo en este espacio será observar, en la práctica, el poder del control biológico. Comprobaremos cómo esta combinación, pensada por afinidad de familias y protección mutua, nos ayuda a frenar la aparición de plagas y enfermedades de forma totalmente natural sin recurrir a tratamientos externos.
Bancales 4: fertilización comparada
Un buen abonado orgánico nutre el suelo y estimula su actividad biológica. Aquí evaluaremos la respuesta de calabacines, caléndulas y girasoles frente a distintos manejos. Compararemos una zona fertilizada con compost maduro y humus de lombriz, frente a otra abonada con estiércol maduro, e incluso dejaremos una zona «testigo» sin fertilizar para medir las diferencias reales en el crecimiento de las plantas.
Más allá de los bancales: además de los ensayos en bancales, esta Primavera – Verano pondremos a prueba otras técnicas muy interesantes para espacios reducidos o con poca agua:
- Huerto en contenedores: utilizaremos sacos de tela tipo big bag para ensayar el cultivo de patatas de verano, tomates cherry, calabazas, pepinos e incluso cúrcuma. Además, reutilizaremos un depósito grande para cultivos de raíz profunda, como la sandía.
- Bancal en «Ojo de Cerradura»: implementaremos la asociación precolombina conocida como «Milpa», cultivando en círculos concéntricos maíz rojo, judías trepadoras (que usarán el maíz de tutor) y calabaza «ojo de oso», intercalando flores para atraer insectos beneficiosos.
- Huerta a la seca: evaluaremos la resistencia a la falta de agua haciendo un ensayo de siembra de melones de secano, aprovechando los huecos (casas) donde en invierno hubo habas, protegiendo las plantas con ladrillos de barro y paja para retener la humedad de las escasas lluvias.
Observaremos qué ocurre con todos estos aspectos tan interesantes durante los meses de más calor y compartiremos los resultados en próximos artículos. Os animamos a poner estos ensayos en práctica en vuestros huertos, especialmente en los educativos, ya que son experiencias perfectas para aplicar de forma directa materias como la biología, la física o la química.









