Noviembre es el mes del mantenimiento y limpieza del huerto, un tiempo marcado por el frío y las lluvias. Entre claro y claro, continuamos con las tareas para que el huerto siga su ritmo:
– Continuación de las siembras de otoño al aire libre: hortalizas de hoja y flor (lechugas, acelgas, escarolas, rúculas, apio, eneldos, cilantros, últimas coles, etc.), raíz (rabanitos, nabos, remolachas, zanahorias, etc.) y frutos (habas y guisantes).
– Preparación para la llegada del frío: dejaremos de sembrar al aire libre conforme las temperaturas desciendan. En zonas de heladas severas, habremos de acolchar el terreno abundantemente para evitar la congelación de los primeros centímetros de suelo. Construir microtúneles, pequeños invernaderos o viveros puede ser una opción útil y muy pedagógica. Utilizaremos materiales reciclados en lo posible y buscaremos una orientación adecuada para disponer del mayor número de horas de sol posible. Tener un punto de agua cercano también facilitará el riego de los semilleros.

– Revisión periódica de cultivos: principalmente en busca de orugas y larvas de parásitos típicos de esta época del año que se alimentan de brotes de crucíferas sobre todo, pudiendo producir numerosos daños en las plantas. Una vez localizados, los retiramos y eliminamos de forma manual. Por otro lado, las aves pueden seguir causando daños en los cultivos según dispongan o no de alimento en el entorno, para lo cual colocaremos el tiempo que sea preciso estructuras y mallas protectoras que eviten estos ataques.
– Registrar las temperaturas y precipitaciones: es buena época para tomar registro de temperaturas mínimas/máximas, así como datos de precipitación con el pluviómetro, ya que estos parámetros empiezan a mostrar variaciones estacionales importantes y resultan muy útiles para comprender cómo afectan al huerto. Para el caso de los huertos educativos, podemos elaborar actividades, fomentando que el alumnado observe, compare y analice los cambios del clima y su relación directa con el crecimiento de las plantas.
– Voltear el compost antes de la llegada del frío, favoreciendo así una mejor aireación y acelerando el proceso de descomposición para obtener un abono más equilibrado durante el invierno.
– Multiplicación de alcauciles o alcachofas, es el momento de cortar los hijuelos de las matas en brotación con algo de raíz, e ir plantando en la misma parcela a 2 metros de distancia unas de otras.

– Retirada de las últimas semillas de plantas adventicias comestibles para evitar una dispersión excesiva y facilitar su control en el huerto. Asimismo, se realiza la poda de los tallos florales con el fin de estimular la brotación de las plantas vivaces —como la colleja, acedera, tagarnina, ajo porro o borraja— promoviendo un crecimiento más vigoroso y una producción más equilibrada durante la temporada.
– Multiplicación de aromáticas: el otoño es una época ideal para realizar esquejes y cultivar en vivero hasta la siguiente primavera, momento en el que se podrán trasplantar al huerto con unas raíces bien desarrolladas. Es buena fecha para esquejar semileñosas de la familia de las labiadas (romero, orégano, melisa, mentas, etc.) así como multitud de plantas beneficiosas para nuestro huerto y nuestra salud (estevia, citronela, cúrcuma, jengibre, boldo, etc.). Es muy importante acondicionar un espacio adecuado para colocar los esquejes, de forma que no pasen demasiado calor ni deshidratación, para fomentar su pronto enraizamiento.
Así que ya tenemos tarea para seguir trabajando. ¡Abrígate y a disfrutar del olor a tierra húmeda y de la calma del huerto!












