En junio llega el verano y en los huertos la energía es desbordante. Es el momento de prepararnos para las altas temperaturas y disfrutar de todo lo que la tierra nos regala. En Andalhuerto hemos estado realizando ensayos en nuestros Huertos Demostrativos y queremos compartir contigo todos los secretos que hemos descubierto para que tu huerto sea un éxito también en verano.

1. El suelo y el riego: el secreto está bajo tus pies

En verano, cuidar el suelo es casi más importante que el propio riego. El gran aliado es el acolchado: cubrir la tierra con paja, pinaza o cartones troceados para mantenerla fresca y húmeda. Las evidencias que hemos detectado en nuestros huertos demuestran que en un bancal sin acolchar se emplean hasta 157 minutos (2 horas y 37 minutos) más en quitar hierbas adventicias que en uno protegido. Además, estaremos cuidando la vida del suelo evitando las fluctuaciones pronunciadas de temperatura.

En cuanto al agua, recuerda: es mejor realizar riegos largos y espaciados que muchos cortitos cada día. Así el agua alcanza a las raíces profundas y evitamos que las plantas desarrollen raíces superficiales y débiles derivadas de llevar a cabo riesgos superficiales. Pero ¡ojo con pasarse! ya que el exceso de agua puede asfixiar las raíces o impedir que la planta absorba calcio, provocando la «peseta» (en los tomates se manifiesta con la aparición de una mancha negra en la base).

Por último, para evitar pérdidas de agua innecesarias, la revisión del sistema de riego, desde la cabecera hasta el punto último de suministro, siempre debe ser una constante cuando vamos al huerto.


2. Microclimas: el truco de la «sombra amiga»

No todo el huerto tiene que estar a pleno sol. Hemos comprobado que si plantamos lechugas a la sombra del maíz, podemos alargar su cosecha hasta 15 días. Al estar protegidas, las hojas se mantienen crujientes y no «suben a flor» prematuramente.

También puedes usar mallas de sombreo en zonas sensibles como estanques, o plantar especies rastreras como sandías y calabazas, que crecen por el suelo actuando como una «manta natural» que conserva la frescura de la tierra.

Lechugas protegidas por las sombras del maíz

3. Cultivos «360»: mucho más que comida

En Andalhuerto apostamos por los cultivos 360, que son aquellas plantas a las que dejamos cumplir todo su ciclo de vida natural en lugar de arrancarlas para alimentarnos de sus partes aprovechables. Esto tiene beneficios asociados como los que siguen:

  • Fijación de Carbono: las hortalizas fijan la mayor cantidad de carbono al final de su vida, cuando sus tallos y estructuras se endurecen. Dejarlas madurar ayuda a «limpiar» el aire y mejorar la salud del planeta.
  • Imán de Polinizadores: al dejar que plantas como coles, rábanos o hinojo florezcan, creamos un banquete para insectos beneficiosos (polinizadores y depredadores de plagas). ¡Una sola de estas plantas puede atraer tanta vida como varias flores aromáticas juntas!
  • Semillas para el futuro: observa el crecimiento de tus hortalizas y elije las plantas más sanas y resistentes al calor como «plantas madre» para obtener tus propias semillas. Recuerda señalizarlas bien para no cosecharlas por error.
  • Jardín culinario: en los Huertos Demostrativos dejamos para semillas la colleja, la tagarnina y el ajoporro. Sus flores pueden resultarnos familiares porque las solemos ver en el campo en nuestros paseos.
Protegemos el hotel de insectos con el tejado de paja para aislarlo del calor del verano

4. Aliados y pequeños «granujas»


Un huerto sano necesita biodiversidad. Mantén tu hotel de insectos a punto y renueva las aromáticas antiguas (como el romero) por ejemplares jóvenes para seguir atrayendo vida.

Si los caracoles o babosas se comen las semillas de las judías que pusiste en la siembra directa al suelo, un buen truco es hacer el semillero aparte y trasplantarlas cuando ya sean más grandes y resistentes.

¿Y qué pasa con las hormigas? Suelen aparecer cuando el suelo está muy seco. Un remedio natural y muy eficaz es espolvorear canela por donde pasan, ya que su olor las desorienta. También puedes usar vinagre en sus caminos (¡nunca sobre la planta!) o jabón potásico si ves que están trayendo pulgones a tus cultivos.

5. Tareas finales y mimos al compost

  • Protege tus girasoles: a los pájaros les encantan las pipas, un buen consejo es cubrir las cabezas de las flores con una malla cuando se estén formando los frutos.
  • Mima tu compost: riégalo regularmente y cúbrelo con una capa gruesa de 15 centímetros de acolchado para que el calor no detenga el trabajo de los microorganismos.
  • Cosecha salud: recoge semillas de caléndula para crear tus propios aceites calmantes para la piel.

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