Como ya vimos en la I parte del artículo sobre “Compostaje Frío en Espacios sin Suelo: una Alternativa Sostenible para Azoteas, Patios y Terrazas”, el compostaje de materia orgánica que se realiza en azoteas, patios, terrazas y otros espacios sin suelo representa una solución práctica y sostenible para los hogares urbanos. Este método no solo permite transformar los desechos orgánicos vegetales en un valioso fertilizante natural, sino que también contribuye significativamente a reducir el contenido de la bolsa de basura general, pudiendo disminuir hasta en un 30 – 40 % los residuos domésticos.
En esta ocasión veremos cómo llevar a la práctica esta actividad.
Implementación Práctica del Sistema
1. Equipamiento
Son muchos los compostadores comerciales existentes, cada uno con sus ventajas e inconvenientes. El utilizado en las imágenes de este artículo presenta las siguientes características:
- Dimensiones aproximadas: 60 x 60 x 80 cm.
- Estructura modular con paredes desmontables.
- Base perforada para recolección de lixiviados.
- Tapa para controlar la evaporación y proteger de la lluvia.
El diseño de este compostador, con esquinas no herméticas, presenta la dificultad de facilitar cierta pérdida de humedad en estas zonas, aunque esto no compromete significativamente el proceso central del núcleo de compostaje.

Alternativas de construcción casera: también es posible fabricar un compostador reutilizando materiales disponibles en casa. Algunas opciones incluyen grandes contenedores de plástico (cubas de agua, bidones alimentarios), estructuras construidas con palés o cajas de madera tratada para exterior, o incluso jaulas de alambre forradas con plástico. Lo esencial es asegurar ventilación adecuada mediante perforaciones, al tiempo que no pierda demasiada humedad, un sistema de drenaje en la base, y una tapa que proteja del exceso de lluvia pero permita el intercambio de aire.
2. Metodología del Ciclo de Producción Continua
Durante los primeros uno o dos años, el sistema requiere de un período de establecimiento en el que se van aportando materiales orgánicos desde cero hasta llenar progresivamente el compostador. Una vez que el sistema está funcionando de forma normal, la gestión se simplifica considerablemente. Solo hay que mantener el compostador alimentado con nuevos residuos orgánicos, asegurar una ventilación adecuada y controlar los niveles de humedad.
Una vez establecido, el ciclo productivo regular requiere tener en cuenta las siguientes consideraciones y operaciones:
- PASO 1: separación por capas. La pila de compostaje estará dividida en material maduro (zona inferior correspondiente al año anterior) y material en proceso de descomposición (zona superior correspondiente al año presente), salvo cuando se hagan volteos, que lo integrarían todo (en el bosque natural no se producen volteos).

- PASO 2: procesado del compost maduro. En primavera se procede al cribado del material inferior, para separar el compost terminado de los fragmentos vegetales aún no descompuestos completamente. Se eliminan manualmente los elementos inertes que puedan haber llegado accidentalmente.
- PASO 3: almacenamiento del producto final. Conservación del compost terminado en recipientes cerrados, protegidos de la luz solar directa, para su uso gradual durante el año.

Almacenamiento del compost
- PASO 4: renovación del sistema. Mezcla del material parcialmente descompuesto (parte superior del compostaje anterior) con los restos cribados (parte inferior del compostaje anterior), creando una base homogénea. Adición por capas sucesivas de 5 a 10 cm, humedeciendo progresivamente cada nivel. Los pasos 2, 3 y 4 se realizan el mismo día para optimizar el trabajo.

- PASO 5: volteo del material. Normalmente no se voltea a menudo, ya que al ser un compostaje muy lento nunca tendríamos un material completamente compostado. Puede realizarse una vez al año, preferiblemente en otoño, si el material está excesivamente húmedo y compactado, pudiendo llegarse a conseguir un compost fresco en primavera si las condiciones de la pila son idóneas. En este caso habría que dejarlo madurar en los sacos de almacenamiento un par de meses más.

Volteo de compost en otoño, después de un período de mucha lluvia, para volver a airearlo y evitar la compactación
- PASO 6: gestión del riego. El lixiviado recogido en la base del compostador puede reutilizarse para el riego interno de la propia pila de compost. Un recipiente adaptado (como una base de botella grande) facilita esta tarea. El compostador tapado suele mantener niveles de humedad suficientes. Una maceta colocada sobre la pila de compost ayuda, gracias a los orificios inferiores de esta, a que la incorporación de los lixiviados se haga lentamente y se distribuya uniformemente por la pila de compost.
Conclusiones
El compostaje en azoteas, patios y terrazas es una práctica sencilla y sostenible que permite reducir hasta un 40 % de los residuos domésticos, transformándolos en un abono natural de gran valor para la agricultura urbana. De este modo, se convierte en una herramienta eficaz para aprovechar espacios infrautilizados y avanzar hacia un modelo de vida más respetuoso con el medio ambiente.
Su integración en los huertos urbanos y sociales no solo aporta un fertilizante de calidad, sino que también fomenta la participación vecinal y el trabajo comunitario. Al compartir residuos y compost, se generan dinámicas de colaboración y cohesión social que refuerzan el sentido de comunidad y de corresponsabilidad ambiental en los barrios.
En los huertos escolares, el compostaje adquiere además un valor educativo. A través de la observación y el cuidado de este proceso natural, el alumnado aprende sobre ecología, ciclos de la materia y sostenibilidad, desarrollando actitudes de respeto hacia el entorno. Así, el compostaje no solo produce abono, sino también conciencia ambiental y ciudadanía responsable.




