El presente documento constituye el informe técnico y analítico del proyecto de monitorización ambiental implementado en los Huertos Demostrativos de Andalhuerto. Tras la puesta en marcha de una red de adquisición de datos basada en hardware libre y estaciones autónomas de sensorización (equipadas con controladores Arduino, alimentación solar y sensores ambientales), este estudio recoge y evalúa los registros obtenidos durante un ciclo continuo de 15 meses, comprendido entre diciembre de 2023 y febrero de 2025. Aunque el diseño inicial contemplaba el despliegue de cuatro estaciones experimentales en diferentes orientaciones, las incidencias técnicas habituales en entornos agrícolas a la intemperie limitaron la continuidad de las lecturas a un único equipo de muestreo permanente: el ubicado en el Bancal 1 de Levante. Por ello, las conclusiones y análisis expuestos en este informe se centran en los datos recabados por dicha estación.
El objetivo fundamental de esta investigación es traducir las lecturas automatizadas de temperatura, humedad relativa, presión atmosférica, iluminación y humedad del suelo en un diagnóstico agronómico con base física y científica. A lo largo del análisis se constata cómo las variables ambientales se entrelazan de forma directa, destacando especialmente la influencia del sombreado vespertino que proyecta el conjunto de pinos situado al suroeste del bancal. Asimismo, con el propósito de perfeccionar futuros desarrollos de tecnología agroecológica de bajo coste, el informe incluye una evaluación autocrítica sobre el rendimiento y las limitaciones de los sensores utilizados, como el higrómetro resistivo FC-28 o la fotorresistencia de luz, contrastando las hipótesis de medición frente a la reciente instalación de la estación meteorológica de los huertos.
Para facilitar una interpretación metodológica, clara y adaptada a la realidad del campo, los 15 meses de datos útiles se han estructurado siguiendo el ciclo biológico de los cultivos en la región, descartando el año natural astronómico. De este modo, la ordenación de los registros toma como punto de partida el inicio del año agrícola en el mes de septiembre, agrupando la información en cuatro bloques trimestrales diferenciados. A fin de servir de guía analítica para el lector, se presenta a continuación la tabla de referencia que detalla la correspondencia cronológica de cada trimestre, su equivalencia estacional aproximada y el código de color asignado a las curvas analíticas en los gráficos del informe:
TRIMESTRES DEL AÑO AGRÍCOLA – REFERENCIA DE GRÁFICAS
| Trimestre | Meses | Estación del año | Color en la gráfica |
|---|---|---|---|
| T1 | Septiembre · Octubre · Noviembre | Transición verano → otoño | Naranja Periodo de transición entre el calor estival y las primeras lluvias otoñales. |
| T2 | Diciembre · Enero · Febrero | Transición otoño → invierno | Azul Periodo más frío, con menor luminosidad y mayor humedad del año. |
| T3 | Marzo · Abril · Mayo | Transición invierno → primavera | Verde Las temperaturas y la luz van aumentando gradualmente hacia la primavera. |
| T4 | Junio · Julio · Agosto | Transición primavera → verano | Rojo El periodo más cálido, seco y luminoso del año agrícola. |
Los contenidos de este informe se han organizado de la siguiente manera:
- Temperatura
- Humedad relativa
- Humedad del suelo
- Intensidad lumínica
- Presión atmosférica
- Consolidación y correlación de las cinco variables
- Conclusiones generales
- Propuestas de mejora
1. Temperatura

1.1. Observaciones principales
- T2 registra las temperaturas más frías del año y T4 las más cálidas, en consonancia con su composición estacional: T2 concentra los dos meses de invierno y T4 los dos meses de verano.
- La temperatura comienza a ascender en torno a las 19 – 20 horas en verano (T4) y ≈ 21 horas en invierno (T2). El principal incremento del día se produce durante la mañana, antes del mediodía, en todos los trimestres.
- Durante T3 y T4 se aprecia una caída de temperatura a media tarde (≈ 16 – 17 horas), seguida de una ligera recuperación antes del descenso brusco que precede al anochecer. Esto se debe posiblemente al conjunto de pinos situado al suroeste del bancal, que oculta el sol a media tarde, reapareciendo este por el oeste antes de la puesta de sol.
- Tras la puesta de sol, las temperaturas descienden lentamente durante la noche a medida que el calor se irradia a la atmósfera desde el suelo, las estructuras y los cultivos. El patrón de descenso es muy simétrico entre todos los trimestres, aunque cada uno dentro de su propio rango de temperaturas.
- La temperatura media por horas oscila entre ≈ 20 – 24 °C durante la noche y ≈ 30 – 35 °C en las horas de mayor calor.
1.2. Observaciones adicionales
- T3 presenta la mayor amplitud térmica diaria del año, con una oscilación de ≈ 22 °C entre la noche y el pico diurno. T1 y T2 muestran amplitudes sensiblemente menores (≈ 10 °C). Las noches frescas de primavera permiten una mejor recuperación de los cultivos tras el calor diurno.
- T4 no baja en ningún momento de ≈ 27 °C, ni siquiera durante las horas nocturnas. Esto implica que los cultivos no disponen de alivio térmico nocturno en verano, con las consiguientes implicaciones para el estrés hídrico y la planificación del riego.
- La hora de máxima temperatura deT3 y T4 alcanza su pico hacia las 14 horas. Después baja por el sombreado de los pinos.
- T3 iguala o supera levemente el pico máximo de T4 (≈ 44 vs ≈ 42 °C), lo cual resulta llamativo dado que T4 concentra los dos meses de verano. Podría reflejar que la primavera de 2024 fue excepcionalmente cálida en la zona, o que el mes de mayo concentró episodios de calor intenso.
- El ascenso matinal es prácticamente paralelo en todos los trimestres, con tasas de subida similares simplemente desplazadas verticalmente según el rango de temperaturas base de cada trimestre. Esto sugiere que el mecanismo de calentamiento diurno es consistente a lo largo del año.
- La línea de valor medio anual queda dominada por los trimestres cálidos (T3 y T4), resultando T2 el trimestre térmicamente más diferenciado y alejado de la media anual.
2. Humedad relativa

2.1. Observaciones principales
- T2 registra los niveles de humedad más elevados del año, alcanzando el 100 % de saturación durante la noche desde ≈ 20 horas hasta bien entrada la mañana (concentra los dos meses de invierno). Esto implica la formación habitual de rocío, niebla o condensación, con implicaciones directas sobre el riesgo de enfermedades fúngicas en los cultivos.
- La humedad relativa mantiene una relación inversa y consistente con la temperatura: el mínimo de humedad coincide exactamente con el pico térmico (≈ 12 – 14 horas), y la recuperación vespertina comienza en torno a las 17 – 19 horas al bajar el sol, en general para todos los trimestres.
- Durante T3 y T4, la humedad desciende hasta valores extremadamente bajos en las horas centrales del día (≈ 15 – 20 %), generando una elevada demanda evapotranspirativa y un estrés hídrico significativo para los cultivos.
- El efecto de la sombra de los pinos tiene su reflejo directo en la humedad: la caída de temperatura observada a media tarde en T3 y T4 (≈ 16 – 17 horas) aparece aquí como un pequeño repunte de humedad en ese mismo intervalo horario, confirmando la coherencia física del fenómeno.
- La caída matinal de humedad es mucho más brusca que la recuperación vespertina, que se produce de forma gradual durante la noche, en paralelo al descenso térmico.
- La humedad media por horas oscila entre ≈ 65 – 75 % durante la noche y ≈ 40 – 45 % en las horas de mayor calor.
2.2. Observaciones adicionales
- T1 muestra un comportamiento moderado e intermedio, con ≈ 85 – 90 % de humedad nocturna y descensos hasta ≈ 65 % durante el día, sin alcanzar los extremos del invierno ni los mínimos críticos de primavera y verano.
- T3 y T4 presentan curvas diurnas muy similares, alcanzando mínimos prácticamente idénticos durante las horas centrales del día. Esto refuerza la observación de la gráfica de temperatura, donde ambos trimestres muestran picos térmicos muy próximos.
- La amplitud de la oscilación diaria de humedad es máxima en T3 y T4, con variaciones de ≈ 30 – 35 puntos porcentuales entre la noche y el mediodía, frente a los ≈ 20 – 25 puntos de T1 y los ≈ 20 puntos de T2.
- La línea de valor medio queda fuertemente influenciada por T1 y T2, que mantienen la humedad elevada, mientras que T3 y T4 la arrastran hacia abajo durante las horas diurnas. T2 constituye, también en humedad, el trimestre más diferenciado del resto del año.
3. Humedad del suelo

El periodo de riego aproximado abarca de abril a octubre, lo que afecta de forma distinta a cada trimestre: T4 recibe riego durante los tres meses completos (junio – julio y agosto); T1 recibe riego en septiembre y octubre pero no en noviembre; T3 recibe riego en abril y mayo pero no en marzo; T2 no recibe riego en ninguno de sus meses (diciembre – enero y febrero). El volumen de agua aplicado no está registrado. El sensor utilizado es el FC-28, sensor resistivo económico de tipo horquilla, cuyas limitaciones se detallan al final de esta sección.
3.1 Observaciones principales
- T4 registra los valores más elevados de humedad del suelo del año, con un pico de ≈ 90 – 95 % hacia las 20 – 21 horas y una estabilización en torno a ≈ 80 – 85 % durante las horas centrales del día, descendiendo gradualmente hasta ≈ 55 – 60 % al final de la noche. Al recibir riego durante los tres meses completos del trimestre, la curva es la consistente del año, compensando activamente las pérdidas por evapotranspiración pese a las condiciones atmosféricas extremas del verano.
- T1 muestra el comportamiento más estable del año, con valores de humedad del suelo en torno a ≈ 65 – 85 % a lo largo de todo el día y sin picos matinales muy pronunciados. Esto refleja la combinación de riego activo en septiembre y octubre (final de la estación seca) con la incorporación progresiva de las lluvias otoñales en noviembre sin riego. El promedio de los tres meses produce una curva suavizada sin la brusquedad característica de los picos de riego de T4.
- T3 presenta un pico matinal de ≈ 75 – 78 % hacia las 9 – 12 h que refleja el promedio entre marzo, sin riego y con lluvias primaverales aún activas, y abril – mayo, con riego creciente al aproximarse la estación seca y con menor aportación de lluvia. La caída progresiva hasta ≈ 25 % al final de la tarde es coherente con el aumento de la evapotranspiración conforme avanza la primavera hacia el verano.
- T2 muestra un pico matinal de ≈ 70 % hacia las 20 – 21 horas sin que exista riego que lo justifique. Este comportamiento, el más complejo de interpretar del conjunto, responde previsiblemente a tres factores combinados: los episodios de lluvia propios de los sistemas frontales invernales, frecuentes en Andalucía entre diciembre y febrero; la infiltración en el suelo del abundante rocío nocturno acumulado durante las noches de T2 (que alcanza ≈ 100 % de humedad relativa); y la sensibilidad térmica del sensor FC-28, que registra mayor conductividad —y por tanto mayor humedad aparente— conforme el suelo se calienta desde el amanecer. El descenso posterior hasta ≈ 20 – 25 % al final del día refleja el drenaje del agua en profundidad, favorecido por la baja evapotranspiración invernal.
- La progresión del pico matinal entre trimestres con riego (T3 ≈ 75 – 78 %, T1 ≈ 83 – 85 % en los meses regados, T4 ≈ 90 – 95 %) refleja el incremento de la demanda hídrica conforme aumentan la temperatura y la evapotranspiración, con dosis de riego previsiblemente mayores en pleno verano que en primavera o inicio del otoño.
- La humedad media del suelo por horas oscila entre ≈ 50 % durante la noche y ≈ 75 – 78 % en las horas de mayor humedad (≈ 9 – 12 horas), con caída progresiva durante la tarde hasta ≈ 45 % al final del día.
3.2. Observaciones adicionales:
- Sin datos de volumen y frecuencia de riego no es posible calcular el balance hídrico ni la evapotranspiración real del cultivo. La incorporación de un registro de caudal o tiempo de riego permitiría determinar la eficiencia hídrica en cada trimestre y optimizar las dosis en función de las condiciones reales registradas por la estación.
3.3. Limitaciones del sensor FC-28:
El FC-28 es un sensor resistivo de bajo coste ampliamente utilizado en proyectos de iniciación con Arduino. Sus limitaciones deben tenerse en cuenta al interpretar los datos:
- Sensibilidad a la temperatura: al medir conductividad eléctrica del suelo, sus lecturas varían con la temperatura independientemente del contenido real de agua. El suelo más cálido conduce mejor la electricidad y el sensor registra mayor humedad aparente. Este efecto es especialmente relevante en T2, donde parte del pico matinal podría responder al calentamiento del suelo desde el amanecer y no a un aumento real de humedad.
- Sensibilidad a sales y fertilizantes: los iones disueltos en el agua de riego, lluvia o abonado aumentan la conductividad del suelo y pueden elevar artificialmente las lecturas, especialmente en los trimestres con riego (T1, T3 y T4).
- Deriva y corrosión por electrólisis: el paso continuo de corriente eléctrica entre las dos sondas metálicas provoca su corrosión progresiva, alterando las lecturas a lo largo del tiempo. En un registro anual como este, las lecturas realizadas al final de año pueden no ser directamente comparables con las del inicio.
- Valores relativos, no absolutos: los porcentajes registrados son lecturas relativas de conductividad, no medidas volumétricas calibradas de contenido de agua en el suelo. No deben interpretarse como porcentajes reales de humedad volumétrica sin una calibración específica para el tipo de suelo de la finca.
- Recomendación: para un seguimiento agronómico más preciso se recomienda considerar la sustitución del FC-28 por un sensor capacitivo calibrado (como el Sensor de humedad capacitivo v2.0 o similar), que no se ve afectado por la electrólisis, es menos sensible a la temperatura y proporciona lecturas más estables y fiables a largo plazo. Previamente habría que evaluar cómo proteger la electrónica del sensor a las inclemencias del ambiente o usar modelos que ya vengan con la adecuada protección.

4. Intensidad lumínica

4.1. Observación crítica
- T2 registra el pico de intensidad lumínica más elevado del año (≈ 4.200 lm hacia las 11 horas), lo que resulta llamativo para un trimestre de composición invernal. Esto podría explicarse por:
- Hipótesis 1: la mayor claridad y transparencia atmosférica característica de los días invernales en Andalucía, con menor presencia de calima, polvo o neblina que en los meses cálidos.
- Hipótesis 2: la ubicación o la orientación del sensor, que es la hipótesis más plausible y que debería considerarse antes que la explicación atmosférica. De hecho, existen varias razones por las que la posición del sensor podría explicar este dato:
- Ángulo de incidencia directa: si el sensor está orientado o inclinado de forma que en invierno recibe la luz solar de forma más perpendicular (dado el menor ángulo solar en esa época), registraría mayor intensidad que en verano, cuando el sol más cenital podría incidir de forma más oblicua sobre el sensor.
- Sombra parcial en verano: es posible que algún elemento del entorno (estructura, cultivo, árbol y, muy posiblemente, la propia placa solar) proyecte sombra parcial sobre el sensor durante las horas centrales del día en los meses cálidos, reduciendo artificialmente las lecturas de T1, T3 y T4.
- Saturación o deriva del sensor: algunos sensores de bajo coste presentan lecturas menos fiables en condiciones de alta irradiación, lo que podría subestimar los valores máximos en verano.
- Debido a la circunstancia anterior (Hipótesis 2) solo se pueden hacer determinadas observaciones con relativa consistencia.
4.2. Observaciones principales
- T4 presenta el periodo de luz diaria más largo del año (≈ 6 – 21 horas, ≈ 15 horas de luz), mientras que T2 tiene el más corto (≈ 8 – 18 h, ≈10 h de luz). La variación del fotoperiodo entre trimestres es claramente visible en la gráfica y tiene implicaciones directas sobre el desarrollo de los cultivos.
- El repunte vespertino es especialmente amplio (ancho) en T4, con un segundo pico de ≈ 1.700 lm hacia las 18 – 20 horas, seguido de un descenso rápido hasta 0 en torno a las 21 horas. En T3 este segundo pico también es visible pero de menor magnitud (≈ 1.100 – 1.200 lm, hacia las 18 – 19 horas). Esta circunstancia es acorde con las gráficas de temperatura y humedad relativa.
- El fotoperiodo (horas de luz efectiva) es un factor agronómico clave que varía de ≈ 10 horas en T2 a ≈ 15 horas en T4. Esta diferencia de 5 horas diarias de luz condiciona directamente los procesos de fotosíntesis, la acumulación de biomasa y los ciclos fenológicos de los cultivos a lo largo del año.
5. Presión atmosférica

5.1. Observaciones principales
- T2 registra la presión atmosférica más elevada del año (≈ 1.019 – 1.021 hPa), claramente diferenciada del resto de trimestres. Esto es coherente con la dominancia de sistemas anticiclónicos sobre la Península Ibérica, que hace que el invierno cuente con las presiones atmosféricas más altas. En invierno, el aire en contacto con este suelo a baja temperatura se enfría también, se contrae, se vuelve mucho más denso y pesado, y tiende a desplomarse hacia el suelo. Ese aire pesado empuja el barómetro hacia arriba, generando presiones más altas.
- T1, T3 y T4 se agrupan en un rango de presión sensiblemente inferior (≈ 1.007 – 1.012 hPa), mucho más próximas entre sí que respecto a T2, siendo T4 la que registra los valores más bajos del año (≈ 1.007 – 1.010 hPa), asociados a la baja térmica que se desarrolla sobre la Península en verano. En la época cálida el sol incrementa intensamente la temperatura del suelo, lo que calienta el aire situado sobre este. El aire cálido se expande, se vuelve más ligero y tiende a ascender. Esto genera lo que en meteorología se llama una baja térmica. Por eso, aunque el cielo esté completamente despejado por el efecto del anticiclón en las capas altas, la presión en los meses cálidos suele ser baja.
- La presión es la variable más estable de las cinco analizadas: la oscilación diaria dentro de cada trimestre es de apenas ≈ 2 – 4 hPa, muy inferior a las grandes variaciones registradas en temperatura, humedad relativa, intensidad lumínica y humedad del suelo.
- Se aprecia un ciclo semidiurno (doble oscilación diaria) consistente en todos los trimestres: mínimo ≈ 4 – 6 horas, máximo ≈ 10 – 11 horas, segundo mínimo ≈ 18 – 19 horas y segundo máximo ≈ 22 – 23 horas. Este patrón responde a las mareas atmosféricas, un fenómeno de escala global originado por efectos gravitacionales y térmicos, independiente de las condiciones locales.
- A diferencia de temperatura, humedad e intensidad lumínica, la presión atmosférica no muestra ninguna firma??? del efecto de sombreado de los pinos a media tarde (≈ 16 – 17 horas). El mínimo observado en ese intervalo horario corresponde únicamente al segundo mínimo del ciclo semidiurno global, no a una causa local.
- La presión media anual oscila entre ≈ 1.009 – 1.010 hPa en los mínimos diurnos y ≈ 1.011 – 1.012 hPa en los máximos, siendo la línea de valor medio la más plana y regular de todas las variables analizadas.
5.2. Observaciones adicionales
- El ciclo de dos picos diarios es más claro y regular en invierno (T2) porque, al haber un tiempo más estable y menos cambios bruscos en los mapas del tiempo, la señal de la marea atmosférica se nota más, sin que la alteren el paso de borrascas, frentes o tormentas.
- L(negrita)a diferencia de ≈ 10 – 12 hPa entre el invierno (T2) y el resto de los trimestres del año agrícola es meteorológicamente significativa y refleja dos regímenes atmosféricos claramente distintos: el predominio anticiclónico denso y estable en invierno (T2), frente a escenarios de presión reducida en el resto del año. Sin embargo, esta caída barométrica responde a dos naturalezas diferentes: la inestabilidad dinámica y borrascosa propia de las transiciones de otoño y primavera (T1 y T3), y la baja térmica estival (T4), que en el valle del Guadalquivir reduce la presión en superficie debido al intenso calentamiento del suelo, manteniendo paradójicamente una extrema estabilidad atmosférica en altura.
- T3 y T4 presentan valores de presión muy similares entre sí a lo largo de todo el día, lo que refuerza su caracterización como los dos trimestres de régimen atmosférico más cálido y seco, con patrones de presión propios de la circulación estival mediterránea.
- Los valores absolutos de presión registrados (≈ 1.007 – 1.021 hPa) son coherentes con la altitud moderada del lugar en el entorno de la comarca de Sevilla, sin desviaciones que sugieran errores en la calibración del sensor.
5.3. Comentarios adicionales
- En invierno, la presión en Sevilla suele ser alta (en torno a 1020 hPa o más) debido a la frecuente presencia del anticiclón de las Azores y al enfriamiento del suelo. El aire frío es más denso y pesado, lo que ejerce una mayor fuerza sobre la superficie de la cuenca del Guadalquivir, traduciéndose en datos de presión más altos y semanas de cielos despejados o nieblas matinales.
- El resto del año, especialmente en los meses de calor, la situación se invierte de forma natural hacia los 1010 hPa o menos. El fortísimo calentamiento de la Península Ibérica genera lo que se conoce como una baja térmica: el aire superficial se calienta, se expande y se vuelve menos denso (pesa menos), lo que hace caer la presión atmosférica. Por eso, ver presiones más bajas en verano en Sevilla no es señal de tormentas inminentes, sino el reflejo directo del propio calor estival.
- Además del comportamiento estacional, la gráfica plasma a la perfección la marea barométrica solar: un ciclo diario en el que la atmósfera se expande y se contrae por el calentamiento del sol. Esto se aprecia de forma impecable en las líneas de transición y verano (naranja, verde y roja), que dibujan un pico de máxima presión en torno a las 10:00 – 11:00 de la mañana y caen hacia un mínimo a media tarde (entre las 17:00 y las 19:00). Al estar en una latitud como la de Sevilla, la estación registra este sutil pulso atmosférico global con una nitidez matemática.
6. Consolidacióny correlación de las cinco variables
6.1. Variables claramente correlacionadas entre sí
Temperatura, humedad relativa e intensidad lumínica forman un triada fuertemente correlacionada y físicamente coherente. La luz solar es el motor que desencadena simultáneamente el ascenso de temperatura y el descenso de humedad relativa cada mañana, y su ausencia al atardecer invierte ambos procesos. Esta correlación es inversa entre temperatura y humedad (cuando una sube la otra baja), y directa entre temperatura e intensidad lumínica (ambas suben y bajan a la vez). El patrón se repite con una consistencia notable en los cuatro trimestres, independientemente del rango absoluto de cada variable.
La prueba más sólida de esta correlación es el efecto de los pinos: a ≈ 16 – 17 horas en T3 y T4, las tres variables registran simultáneamente y de forma coherente una caída de temperatura, un repunte de humedad relativa y una caída de intensidad lumínica. Que tres sensores independientes registren señales físicamente lógicas en el mismo intervalo horario constituye una validación cruzada de los datos y confirma que el fenómeno es real.
6.2. Variables parcialmente correlacionadas
La presión atmosférica muestra una correlación indirecta con el conjunto. No sigue el ciclo diario de las otras tres variables, sino su propio ciclo semidiurno de origen global (mareas atmosféricas). Sin embargo refleja el régimen estacional: la alta presión de T2 se corresponde con el trimestre más frío, húmedo y estable, mientras que la baja presión de T4 coincide con el trimestre más cálido, seco y luminoso. La correlación es estacional, no diaria.
La humedad del suelo está correlacionada con las condiciones atmosféricas de fondo (más húmeda en los trimestres con mayor aportación hídrica) pero su ciclo diario está dominado por el riego artificial en T1, T3 y T4, desacoplándola del ciclo natural. Solo T2, sin riego, refleja el comportamiento hídrico natural del suelo y muestra una correlación más directa con las variables atmosféricas.
6.3. Variables no correlacionadas en el ciclo diario
La presión atmosférica y la humedad del suelo no muestran correlación directa entre sí ni con el ciclo diario de temperatura, humedad relativa e intensidad lumínica:
- La presión sigue un ciclo propio de escala global indiferente a las condiciones locales.
- La humedad del suelo en los trimestres regados sigue el ciclo del riego, no el climático.
6.4. Patrones generales observados
Patrón diario universal (temperatura, humedad relativa, intensidad lumínica): ascenso brusco matinal desde el amanecer, pico en torno a las 11 – 14 horas, descenso gradual vespertino y nocturno. Este patrón se repite en los cuatro trimestres con desplazamientos verticales según el rango estacional pero con morfología muy similar.
Patrón estacional claro: T2 y T4 son los trimestres más extremos y opuestos en casi todas las variables. T1 y T3 actúan como trimestres de transición, siendo T3 el de mayor contraste y variabilidad diaria interna y T1 el más moderado y estable del año.
Patrón de amplitud diaria creciente hacia el verano: la oscilación diaria de temperatura y humedad relativa es mínima en T2 y máxima en T3, con T4 ligeramente inferior a T3. Esto refleja que la primavera genera los días de mayor contraste térmico e hídrico del año.
Patrón de fotoperiodo: la duración de la jornada luminosa aumenta progresivamente de T2 (≈ 10 horas) a T4 (≈ 15 horas), con un desplazamiento de la hora de salida del sol desde ≈ 8 horas en invierno hasta ≈ 6 horas en verano, visible directamente en la gráfica de intensidad lumínica.
6.5. Posibles interferencias identificadas
Sensor FC-28 (humedad del suelo): es la fuente de interferencia más significativa del conjunto. Su sensibilidad a la temperatura del suelo introduce un sesgo sistemático en las lecturas que se superpone a la señal real de humedad, especialmente notable en T2 donde no hay riego que justifique el pico matinal. Adicionalmente, la corrosión progresiva por electrólisis puede introducir deriva en las lecturas a lo largo del año, afectando a la comparabilidad entre trimestres.
Riego no registrado (humedad del suelo): la ausencia de datos de volumen y frecuencia de riego impide separar la señal hídrica artificial de la natural en T1, T3 y T4, limitando la interpretación agronómica de esta variable.
Posible ubicación o inclinación no óptima del sensor de luz (intensidad lumínica): el pico anómalo de T2 (≈ 4.200 lm, superior al de T4) podría responder a que el sensor recibe la radiación solar de forma más perpendicular en invierno dado el menor ángulo solar, sobreestimando la intensidad lumínica invernal respecto a la estival. Se recomienda revisar la orientación del sensor antes de extraer conclusiones definitivas de este dato.
Efecto local de los pinos: actúan como interferencia física real y documentada sobre temperatura, humedad relativa e intensidad lumínica en T3 y T4 entre ≈ 16 – 17 horas, generando una anomalía vespertina que podría confundirse con un patrón climático si no se conoce la topografía del entorno.
Ausencia de pluviómetro: sin registro de precipitación no es posible cuantificar la aportación hídrica natural en ningún trimestre, lo que limita especialmente la interpretación de la humedad del suelo en T2 y de los periodos de transición en T1 y T3.
6.6. Conclusión general de la correlación
Las cinco variables conforman dos grupos bien diferenciados: un grupo climático activo (temperatura, humedad relativa e intensidad lumínica) con correlaciones directas e inversas fuertes y ciclos diarios claros; y un grupo de contexto (presión atmosférica y humedad del suelo) que aporta información complementaria de escala estacional y de gestión agronómica respectivamente, pero sin correlación directa con el ciclo diario del primer grupo. La estación meteorológica de los huertos demostrativos ofrece una imagen robusta y coherente del comportamiento climático anual, con las limitaciones puntuales ya señaladas en el sensor de humedad del suelo y en la orientación del sensor de luz.
7. Conclusiones generales
- La finca opera bajo un clima mediterráneo de marcada estacionalidad. Los datos de las cinco variables confirman dos regímenes atmosféricos claramente diferenciados: un invierno frío, húmedo y de alta presión (T2), y un verano caluroso, seco, de largo fotoperiodo y baja presión (T4). T1 y T3 actúan como trimestres de transición, siendo T3 el de mayor contraste y variabilidad diaria interna del año.
- T4 es el trimestre de mayor estrés agronómico acumulado. Concentra simultáneamente las condiciones más extremas en cuatro de las cinco variables: máxima temperatura (≈ 42 °C de pico), mínima humedad relativa (≈ 15 – 20 %), mayor fotoperiodo (≈ 15 horas de luz) y mínima presión atmosférica (≈ 1.007 – 1.010 hPa). La ausencia de alivio térmico nocturno (no baja de ≈ 29 °C) agrava este escenario, sin margen de recuperación para los cultivos durante la noche.
- El riego en T4 está compensando eficazmente el estrés hídrico estival. Pese a las condiciones atmosféricas más extremas del año, la humedad del suelo en T4 alcanza los valores más elevados del conjunto (≈ 90 – 95 % en pico matinal), lo que indica que la gestión hídrica está cubriendo con éxito la demanda evapotranspirativa de los cultivos a nivel radicular durante el verano.
- T3 es el trimestre de mayor contraste y exigencia de adaptación diaria. Presenta la mayor amplitud térmica diaria del año (≈ 22 °C), la mayor oscilación de humedad relativa (≈ 30 – 35 puntos porcentuales) y un doble ciclo lumínico incipiente por el efecto de los pinos. Los cultivos experimentan en primavera el mayor contraste entre mañanas frescas y húmedas y tardes calurosas y secas, lo que representa el ciclo diario más exigente en términos de adaptación fisiológica.
- El conjunto de pinos situados al suroeste tiene un impacto agronómico real y documentado. El sombreado vespertino que proyectan los pinos sobre el bancal entre ≈ 16 – 17 horas en T3 y T4 queda confirmado simultáneamente en tres variables independientes (temperatura, humedad relativa e intensidad lumínica), lo que descarta cualquier error de medición. Este efecto reduce la temperatura, eleva la humedad y corta la radiación solar durante aproximadamente 1 – 2 horas cada tarde en primavera y verano, con implicaciones directas sobre la fotosíntesis vespertina y el balance hídrico de los cultivos en esas estaciones.
- T2 es el trimestre de mayor riesgo fitosanitario por condiciones fúngicas. La combinación de saturación de humedad relativa nocturna (≈ 100 %), temperaturas bajas y ausencia de riego configura en invierno el escenario de mayor riesgo de enfermedades fúngicas del año. La formación habitual de rocío, niebla y condensación sobre los cultivos durante las noches de T2 requiere especial atención al calendario de manejo fitosanitario preventivo en este periodo.
- La primavera de 2024 fue excepcionalmente cálida en la zona. Los datos muestran que T3 iguala o supera levemente el pico máximo de temperatura de T4 (≈ 44 vs ≈ 42 °C), lo que resulta anómalo para un trimestre de composición primaveral frente a uno estival. Este dato, coherente con la tendencia general de primaveras cada vez más cálidas en Andalucía, tiene implicaciones directas sobre la anticipación del periodo de riego y el adelanto de los ciclos fenológicos de los cultivos.
- El sistema de monitorización es robusto pero presenta limitaciones relevantes. La correlación cruzada entre las cinco variables demuestra la coherencia general de los datos y la fiabilidad del sistema de medición. Sin embargo, existen tres limitaciones que condicionan la interpretación: la sensibilidad térmica y la deriva por electrólisis del sensor FC-28 afectan a la fiabilidad de la humedad del suelo; la posible orientación no óptima del sensor de luz sobrestima previsiblemente la intensidad lumínica en T2; y la ausencia de pluviómetro y de registro de riego impiden completar el balance hídrico de la finca.
- El balance hídrico del huerto no puede calcularse con los datos actuales. Sin registro del volumen de riego aplicado ni de la precipitación recibida, no es posible determinar la eficiencia hídrica del sistema de riego, calcular la evapotranspiración real de los cultivos ni optimizar las dosis de riego en función de las condiciones registradas. La incorporación de un pluviómetro y un contador de riego son las mejoras de mayor impacto agronómico que puede incorporar la estación a corto plazo.
- La estación meteorológica aporta un valor agronómico estratégico que puede ampliarse. El conjunto de datos de 2024 constituye una línea base sólida para la toma de decisiones en la gestión de los los Huertos Demostrativos de Andalhuerto: caracteriza con precisión el comportamiento climático estacional, identifica los periodos de mayor estrés, documenta efectos locales relevantes como el sombreado de los pinos y permite correlacionar las condiciones atmosféricas con las decisiones de riego. La incorporación progresiva de nuevos sensores (pluviómetro, sensor capacitivo de suelo, contador de riego) y la acumulación de datos en años sucesivos permitirán detectar tendencias climáticas, afinar la gestión agronómica y anticipar situaciones de riesgo con mayor precisión.
8. Propuestas de mejora
- Estación meteorológica completa. La estación meteorológica actualmente instalada en los huertos demostrativos de Andalhuerto incorpora sensores de temperatura, humedad relativa, intensidad lumínica, velocidad y dirección del viento (anemómetro y veleta) y pluviómetro, constituyendo una base instrumental sólida y suficiente para el seguimiento agronómico. Esta infraestructura, consolidada y en operación continua, representa el núcleo del sistema de monitorización de los huertos y su mantenimiento y continuidad en años sucesivos es la base sobre la que se sustentan el resto de mejoras propuestas sobre los equipos de sensorización de los bancales.
- Sustitución del sensor de humedad del suelo FC-28. El sensor FC-28 actualmente instalado es de tipo resistivo, lo que introduce limitaciones relevantes en la calidad del dato: sensibilidad a la temperatura del suelo, corrosión progresiva de las sondas por electrólisis y lecturas relativas no calibradas en valores volumétricos absolutos. Se propone su sustitución por un sensor capacitivo calibrado (Capacitive Soil Moisture Sensor v2.0 o equivalente), que elimina los problemas de corrosión, reduce significativamente la sensibilidad térmica y ofrece lecturas más estables y comparables a lo largo del tiempo, con el consiguiente ajuste del software Arduino para adaptar los rangos de lectura al nuevo sensor. En caso de que la sustitución por sensor capacitivo no sea viable a corto plazo, una alternativa práctica y económica es el reemplazo periódico del FC-28 con una frecuencia aproximada anual, antes de que la corrosión de las sondas comprometa significativamente la fiabilidad de las lecturas.
- Caudalímetro y registro de datos de riego. La incorporación de un caudalímetro en la instalación de riego permitiría registrar automáticamente el volumen de agua aplicado en cada evento, completando el balance hídrico de los huertos y habilitando el cálculo de la eficiencia del riego. Con este dato, cruzado con los registros de humedad del suelo y las condiciones atmosféricas de la estación, sería posible optimizar las dosis y la frecuencia de riego en función de las necesidades reales de los cultivos en cada trimestre. En caso de que la instalación de un caudalímetro no sea viable en el corto plazo, un registro manual de las fechas, horas de inicio y duración de cada riego constituye una alternativa de coste cero que, aunque menos precisa, mejoraría sustancialmente la interpretación de los datos de humedad del suelo y permitiría correlacionar los eventos de riego con las variaciones registradas por el sensor.
- Revisión de la posición del sensor de intensidad lumínica. Los datos de 2024 muestran que T2 registra el pico de intensidad lumínica más elevado del año (≈ 4.200 lm), superando al de T4, lo que resulta anómalo para un trimestre de composición invernal y sugiere que el sensor podría no estar correctamente orientado. Se recomienda revisar su posición para verificar que se encuentra en orientación horizontal, sin inclinaciones que favorezcan la incidencia directa de la radiación solar en un ángulo estacional concreto, y libre de obstáculos próximos que puedan generar sombras parciales en determinadas épocas del año. Una correcta ubicación del sensor garantizaría la comparabilidad de las lecturas entre trimestres y permitiría extraer conclusiones más fiables sobre la disponibilidad lumínica real para los cultivos a lo largo del año.
