La creación y uso de una serie de infraestructuras en los huertos, va permitir hacer un uso más eficiente del agua.
- Sombreos físicos/naturales: para el cultivo de huertas en lugares de mucha insolación durante el verano, puede ser aconsejable la instalación de estructuras de sombreo que reduzcan la insolación de los cultivos. Estos sombreos, permanentes o temporales, pueden realizarse mediante mallas de sombreo o mediante la asociación de plantas trepadoras que reduzcan la insolación directa de nuestros cultivos en pleno verano.

- Recogida de aguas pluviales: para el caso de huertos implantados en los alrededores de edificios que dispongan de cubiertas, se podrían establecer sistemas que permitieran la recogida de aguas pluviales.
- Recogida de lixiviados: en el caso “Cultivo en contenedores” o similares, una buena estrategia consiste en establecer sistemas de recogida de los lixiviados que se producen tras el riego. Esto permite por un lado reutilizar el agua sobrante, y por otro evitar las pérdidas de nutrientes disueltos en esta.
- Cercas cortavientos: muchas de las pérdidas de agua de los huertos en pleno verano, se producen por evaporación del agua y una forma de minimizarla, es reduciendo la velocidad de circulación del aire entre los cultivos, al disminuir las necesidades de hidratación de las plantas y la evaporación directa del agua del suelo. Para ello, se aconseja la utilización de barreras cortavientos alrededor de las huertas o al menos de forma perpendicular a los vientos dominantes en pleno verano. Estas barreras pueden ser temporales como las que propiciarían el cultivo en franjas de maíz, girasol, judías encañadas… sembradas alrededor del huerto. Otra posibilidad es establecer cercas físicas (vallas, cañas, mallas…) o setos permanentes, con diferentes especies, que además de mejorar el microclima del huerto, aumentan las posibilidades de producción del propio huerto (berries, pequeños frutales, chumbera, vid…) y su propia biodiversidad funcional (aromáticas, leguminosas, arbustos…).

