De nuevo os ofrecemos un artículo sobre plantas con propiedades medicinales. Anteriormente os hemos mostrado las propiedades de la Ortiga (Urtica dioica y Urtica urens), el Diente de León (Taraxacum officinale) y la Verdolaga (Portulaca oleracea).
En esta ocasión y dado que estamos en plena temporada, os vamos a mostrar las propiedades medicinales de la Alcachofa, también conocida como Alcaucil, fruto de la Alcachofera (Cynara scolymus L.), planta cultivada desde la antigüedad por toda la cuenca mediterránea, aunque ya se puede encontrar prácticamente en todo el mundo.

Sobre los aspectos agronómicos de esta planta, os contamos que la alcachofa es una planta herbácea perenne de la familia de las Asteráceas, cultivada principalmente por sus botones florales comestibles. Presenta un sistema radicular potente y un desarrollo vegetativo vigoroso, lo que la convierte en un cultivo exigente en espacio, nutrientes y agua.
La alcachofa puede multiplicarse mediante distintos métodos, en función del sistema de cultivo y de los objetivos productivos:
- Siembra por semilla:
La siembra se realiza en semillero a finales de invierno o comienzos de primavera. Una vez que las plantas presentan entre 4 y 6 hojas verdaderas y un buen desarrollo radicular, se procede al trasplante definitivo al suelo.

- Reproducción vegetativa (hijuelos):
Consiste en separar los brotes basales que surgen de plantas adultas. Este método garantiza una mayor uniformidad del cultivo y un inicio más rápido de la producción.

La distancia de plantación recomendada oscila entre 80 y 100 cm entre plantas, permitiendo un adecuado desarrollo foliar y facilitando las labores de mantenimiento. Esta planta requiere suelos profundos y bien aireados, con buen drenaje (evitando encharcamientos) y ricos en materia orgánica. Antes de la plantación es recomendable realizar un abonado de fondo con compost maduro o estiércol bien descompuesto, incorporándolo al suelo para mejorar la estructura y la fertilidad.
Tras el periodo de cosecha, la parte aérea puede secarse y se recomienda su eliminación mediante poda. La planta entra en reposo vegetativo y, con condiciones adecuadas de humedad y temperatura, vuelve a emitir nuevos brotes en la temporada siguiente, manteniendo la producción durante varios años.
¿Sabías que…?
- La alcachofa es en realidad una flor: lo que consumimos es una inflorescencia inmadura que, si no se recolecta, se abre formando una llamativa flor violeta.
- Es pariente directa del cardo silvestre: la alcachofa procede de la domesticación del cardo, del que conserva su porte y rusticidad.

Cuanto más se cosecha, más produce: la recolección regular de los capítulos florales estimula la emisión de nuevos botones, alargando el periodo de producción.
Propiedades medicinales
Antioxidante: protege a las células frente al daño oxidativo, previniendo el envejecimiento y algunas enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas, cáncer…
Para el aparato digestivo:
- Estimula el apetito, ayuda a hacer una buena digestión ya que estimula la secreción de jugos gástricos, ayuda a eliminar gases, alivia la sensación de pesadez estomacal e hinchazón así como la acidez estomacal.
- Su alto contenido en fibra favorece la flora intestinal por lo que es ligeramente laxante.
- Controla los vómitos y las náuseas.
- Protege el hígado y la vesícula regulando el flujo biliar y previniendo la formación del cálculos biliares. Ideal para controlar el hígado graso y la desintoxicación de alcohol, tabaco, medicamentos, drogas…
Para el aparato urinario:
- Diurética: aumenta la producción de orina y elimina el exceso de líquidos, reduciendo su retención.
Metabolismo:
- Baja los niveles de colesterol. Ayuda a combatir el exceso de grasa y aumenta la sensación de saciedad, por lo que se recomienda en regímenes de pérdida de peso.
Diabetes:
- Reduce los niveles de glucosa en sangre.
Hipertensión:
- Su alto contenido en potasio y sus propiedades diuréticas favorecen la disminución de la tensión alta.
Estas propiedades medicinales se deben principalmente a su contenido en cinarina (ácido hidroxicinámico que le aporta amargor y estimula la producción de bilis ) y flavonoides, aunque también cuenta con ácidos orgánicos, minerales como el potasio, calcio, magnesio, fósforo, hierro y zinc, aceites esenciales, alcoholes y vitaminas A, B1, B2, B3, B5 y B6, C y E.
La mejor forma de extraer la cinarina es en tisanas, sopas, cremas y caldos.
Precauciones:
- Las mujeres lactantes no deben abusar porque puede hacer que disminuya la producción de leche y resultar muy amarga. Tampoco deben abusar las mujeres embarazadas y los niños y niñas menores de 3 años ya que puede provocarles indigestión y flatulencia.
- No la deben consumir personas con afecciones de las vías biliares, cálculos biliares o hepatitis, las que estén tomando anticoagulantes o antihipertensivos y las que estén diagnosticadas con el Síndrome del Intestino Irritable o la Enfermedad de Crohn.
- Puede causar molestias digestivas en personas sensibles a los sabores amargos.
- Es posible que dé reacción a personas alérgicas a especies de la familia de las Asteráceas (lechuga, endivia, girasol…).
- Se debe consumir rápidamente ya que le pueden aparecer sustancias tóxicas.
¡Compartimos una receta rica rica! Crema de alcachofas
Ingredientes:
- 5 alcachofas frescas
- 1 calabacín
- 1 cebolla
- 1 puerro
- 1 patata mediana
- Caldo de verduras
- 100 ml de nata
- 1 loncha de jamón serrano
- Sal
- Pimienta negra recién molida
- Aceite de oliva virgen extra
- Zumo de medio limón
Preparación:
- Pelamos 4 alcachofas, retirando las hojas más duras y el rabo y las cortamos en cuartos, eliminando las barbas que puedan tener en su centro.
- Las salteamos durante 10 minutos con un poquito de aceite de oliva virgen extra y el zumo del medio limón para que no se oxiden.
- Incorporamos el calabacín, la cebolla, el puerro y la patata y seguimos salteando.
- Cubrimos con caldo de verduras y cocinamos durante media hora hasta que las alcachofas y las patatas estén tiernas.
- Trituramos con 100 mililitros de nata, manteniendo el agua de cocción que queramos según nos guste más o menos densa.
- Colamos.
- Pelamos una alcachofa y la cortamos en tiras finas que freímos en aceite de oliva hasta que queden doradas y crujientes.
- Calentamos el horno y colocamos la loncha de jamón horneando hasta que esté crujiente.
- Incorporamos sal y pimienta al gusto y añadimos las alcachofas fritas y el jamón crujiente cortado en trocitos pequeños.

Una receta más: alcachofas malagueñas al vino moscatel.




