Retomamos los artículos sobre las plantas silvestres frecuentes en nuestros huertos que cuentan con propiedades medicinales. En artículos anteriores desarrollamos las propiedades del diente de león (Taraxacum officinale) y de la verdolaga (Portulaca oleracea).
En este caso vamos a comentar las propiedades de la ortiga. Esta mal considerada “mala hierba” es una gran aliada de nuestros huertos ya que atrae a más de 30 especies de insectos y a las orugas de varias especies de lepidópteros. Para elaborar compost, la Agricultura Biodinámica aconseja su uso (junto con otras 4 especies) para su activación bacteriológica. Además, eleva la concentración de aceites esenciales en las plantas que la rodean mejorando su resistencia a enfermedades.
Pertenece a la familia de las Urticaceae y al género Urtica, nombre genérico que proviene del latín y significa quemar o irritar haciendo referencia a sus pelos urticantes.
Acompañando a nuestros cultivos podemos encontrar la Urtica dioica conocida como ortiga mayor y la Urtica urens llamada comúnmente ortiga menor, ambas medicinales y comestibles. Las podemos distinguir porque la ortiga menor es más pequeña, suele medir de 10 a 50 cm, mientras que la mayor mide entre 50 y 150 cm de altura.
En su vertiente comestible, comentar que las ortigas representan un complemento muy valioso en la dieta ya que son muy nutritivas, fácilmente digeribles y con un alto contenido en minerales (especialmente hierro) y vitaminas (especialmente A y C). Cuando se secan.
Sus hojas jóvenes se consumen crudas en ensaladas o mezcladas con aceite de oliva o mantequilla a modo de paté, pero cocidas, como si fueran espinacas, es su uso más habitual. Antiguamente, su decocción concentrada se usaba para cuajar la leche. Al ser muy ricas en nitratos, no se deben tomar en grandes cantidades porque pueden provocar irritaciones de estómago y reacciones en la piel. Además, se deben recolectar (siempre con guantes) las hojas más jóvenes ya que las más viejas son más irritantes y, al contener acumulaciones de carbonato cálcico (cistolitos), pueden dañar los riñones, aunque a veces son muy útiles como laxantes.
Hipócrates, considerado el padre de la medicina, allá por el siglo V antes de Cristo, ya la nombraba destacando sus propiedades antiinflamatorias y diuréticas.
La ortiga es rica en clorofila; betacarotenos; flavonoides; minerales como hierro, calcio, silicio, azufre, potasio y manganeso; fitoesteroles; ácidos orgánicos como el cafeico, fórmico y acético; vitamina K y provitamina A; mucílagos; acetilcolina, histamina y serotonina…
Las propiedades medicinales son:
Las propiedades medicinales son:
- Para uso interno:
- Depurativa y diurética: estimula la producción de orina y ayuda a eliminar el exceso de líquidos y las toxinas del cuerpo, reduce las afecciones cutáneas como la dermatitis seborreica y el acné y ayuda a controlar altos niveles de colesterol.
- Antihipertensiva: ayuda a relajar los vasos sanguíneos actuando como un vasodilatador natural y reduciendo la presión arterial.
- Remineralizante, reconstituyente, muy usada en caso de anemia, astenia y para personas convalecientes.
- Antiinflamatoria: ayudan a reducir la inflamación.
- Antimicrobiana: inhibe el crecimiento de microorganismos.
- Anticancerígena: induce la inhibición del crecimiento celular (antiproliferativa).
- Hemostática, corta las hemorragias.
- Expectorante: facilita la expulsión de mucosidad.
- Hipoglucemiante suave, reduce los niveles de azúcar en sangre.
- Para uso externo:
- Hemostática: corta las hemorragias.
- Tónico capilar: evita la caída del cabello.
- La ortigadura (aplicación de ortigas frescas directamente sobre la piel), mejora problemas reumático.
Además, y como se ha descrito en anteriores artículos, el purín de ortiga es muy útil para la protección de nuestros cultivos así como repelente e insecticida.
CERVEZA DE ORTIGA
Ingredientes:
- 500 gramos de hojas tiernas de ortiga recién cortada de la parte superior de las plantas
- Rodajas finas de medio limón con piel
- 15 gramos de jengibre cortado en trocitos pequeños
- 200 gramos de azúcar
- 1 cucharadita de levadura de cerveza
- 2 litros de agua
Elaboración:
- Cortamos las ortigas en trocitos pequeños y junto con los 2 litros de agua, las rodajas de limón y los trocitos de jengibre, las ponemos a hervir durante 15 minutos, a fuego lento y removiendo de vez en cuando.
- Añadimos los 200 gramos de azúcar removiendo enérgicamente para que quede bien mezclado.
- Dejamos reposar 5 minutos y lo filtramos. Cuando esté templado, casi frío, añadimos la cucharadita de levadura de cerveza y lo agitamos.
- Guardamos en un frasco de vidrio que tenga cierre hermético (tipo gaseosa antigua) y lo dejamos en la alacena durante 15 días a una temperatura entre 17 y 20 ºC.
- Pasado este tiempo, lo metemos en el frigorífico para tomarlo bien fresquito. Cuidado porque puede alcanzar una graduación alcohólica del 5 %.


