La biodiversidad es la variedad de seres vivos que puebla el planeta, incluyendo las relaciones que establecen con el medio que los rodea, y es uno de los pilares sobre los que se sustenta la práctica de la agricultura ecológica. En el huerto nos brinda una serie de “servicios” fundamentales, tales como:

  1. La descomposición de la materia orgánica, la fijación de nitrógeno o la transformación de nutrientes para hacerlos accesibles a las plantas gracias a microorganismos y pequeños animales que habitan el suelo.
  2. La polinización de los cultivos, dando como resultado un mejor cuajado de frutos y una mejora en la variabilidad genética de las semillas por acción de insectos.
  3. La fijación de CO2 atmosférico, absorción de partículas y producción de oxígeno por los vegetales.
  4. El control biológico de parásitos, mediante la depredación o parasitismo de la fauna auxiliar como aves, anfibios, reptiles, insectos, arácnidos, etc., además de la capacidad de ciertas plantas de repeler plagas y enfermedades.

En el huerto conviven multitud de formas de vida, tanto vegetales como animales. Este conjunto forma un complejo entramado de relaciones que debemos comprender y que constituyen una excelente propuesta didáctica para trabajar en el aula. Vamos a conocer aquellos animales y plantas beneficiosas, denominadas fauna y flora auxiliar, y las medidas que podemos tomar para fomentar su presencia en el huerto.

Fauna auxiliar

En sentido estricto, la fauna auxiliar es el conjunto de especies, tanto de animales invertebrados como animales vertebrados o superiores, que actúan depredando o parasitando a las plagas de los cultivos. Sin embargo, debemos entender este concepto desde un punto de vista más amplio, ya que los animales nos brindan otros beneficios como la polinización de las flores, la descomposición de los restos orgánicos o la aireación y mejora en la fertilidad del suelo, mediante la actividad de las lombrices y otros pequeños animales.

La fauna auxiliar del huerto puede ser muy amplia y variada pero hay un grupo de animales que adquieren mayor relevancia por las importantes funciones que ejercen sobre nuestros cultivos, son los animales invertebrados del huerto y entre ellos los artrópodos ocupan un papel principal.

Dentro de los animales invertebrados, el grupo de los insectos auxiliares son los grandes aliados de los cultivos. En el huerto también habitan otras especies de animales invertebrados que son beneficiosas para las plantas, como los arácnidos, miriápodos y anélidos. La mayoría de insectos auxiliares y algunos arácnidos, necesitan alimentarse en su fase adulta de polen (fuente de proteínas) y néctar (fuente de azúcares). Para fomentar la presencia de todos ellos, debemos sembrar abundantes flores, aumentar el contenido de materia orgánica en el suelo y poner a su disposición refugios formados por vegetación, piedras y troncos.

Flora Auxiliar

En el huerto, además de cultivar hortalizas, es preciso acompañar los cultivos con una serie de plantas auxiliares que nos ayudan de diferentes maneras. Se denominan plantas multifuncionales. Entre ellas, encontramos:

  1. Plantas medicinales: se utilizan desde la antigüedad por sus propiedades curativas tanto para las personas como para los animales.
  2. Plantas aromáticas: sus hojas y flores desprenden aromas que pueden atraer a numerosos insectos beneficiosos o repeler a los parásitos. Sus esencias se extraen para elaborar perfumes o jabones. Dentro de este grupo destacan las familias de las Labiadas (menta, romero, salvia…) y las Apiáceas (hinojo, anís, apio, cilantro…).
  3. Plantas culinarias como perejil, orégano, eneldo o cebollino entre otras. Se utilizan para saborizar y aromatizar numerosos platos y podemos crear un jardín culinario en nuestro huerto.
  4. Plantas agrícolas: con ellas se elaboran transformados para fertilizar el huerto, prevenir y curar plagas y enfermedades o estimular la vida microbiana del suelo. Algunos ejemplos los encontramos en la ortiga, el ajo o la cola de caballo.

Aprende con Andalhuerto

Podemos utilizar nuestros cultivos como plantas multifuncionales.

Una alternativa consiste en dejar florecer algunas hortalizas del huerto para que sus flores atraigan a insectos auxiliares. Por ejemplo las flores de las Crucíferas (col, rábano, nabo, brócoli y rúcula) y de las Umbelíferas (hinojo, eneldo, cilantro y anís) atraen con intensidad a gran cantidad de insectos polinizadores.

Con esta práctica podemos conseguir un huerto más bonito pero sobre todo más autosuficiente.