En la primera entrega del pasado mes se abordaba cómo afectan la sombra y la luz en el huerto urbano, con un contenido más bien teórico. En esta ocasión el objetivo se centra en aspectos más prácticos para realizar un buen diseño del huerto y las estrategias de cultivo.
Tolerancia a la sombra de los cultivos
La elección adecuada de las especies según la disponibilidad de luz constituye la clave para aprovechar eficientemente cada rincón del huerto. Las plantas poseen diferentes umbrales de tolerancia a la sombra, lo que nos permite diseñar el espacio de cultivo y adaptarlo a las condiciones reales. A continuación, se presenta una clasificación práctica que puede guiar en la toma de decisiones:
| Nivel de sombra | Hortalizas adaptadas | Observaciones |
|---|---|---|
| Pleno sol (6+ horas directas) | Tomate, pimiento, berenjena, calabacín, melón, sandía, maíz, ajo, cebolla, pepino, fresa | Necesitan alta radiación y calor. Requieren pleno sol para fructificar correctamente y alcanzar buen sabor. La fresa tolera algo de sombra en verano, pero produce mejor con 6+ horas de sol en invierno y primavera. |
| Sol parcial (4–6 horas directas) | Zanahoria, remolacha, patata, judías, guisantes, brócoli, coliflor, col, hinojo, lechugas | Crecen bien con sol moderado. Algunas, como el brócoli o la col, prefieren temperaturas frescas y luz no excesiva. El rendimiento mejora con más luz, pero son buenas candidatas para zonas con sombra parcial. Las lechugas en invierno agradecen una buena iluminación. |
| Sombra parcial (2–4 horas directas) | Lechuga, espinaca, acelga, rúcula, perejil, apio, rábano, nabo, escarola, albahaca | Cultivos de hoja o raíz pequeña que toleran bien la sombra parcial, especialmente en climas calurosos. Algunas variedades de lechuga cultivadas en verano necesitan protección contra el exceso de sol, mientras que en primavera o invierno es recomendable ubicarlas en zonas bien iluminadas para evitar un crecimiento débil. |
| Sombra significativa (<2 horas directas) | Canónigos, berros, menta, melisa, cebollino y mostazas | Adaptadas a luz difusa. Crecen más lentamente, pero son útiles para aprovechar espacios poco soleados. Requieren suelos fértiles, humedad constante y ventilación adecuada para evitar enfermedades por exceso de humedad. |
Esta clasificación permite implementar estrategias de «cultivo en capas», ubicando las plantas más altas y exigentes en luz hacia el sur, y las más tolerantes a la sombra en las zonas norte o bajo la proyección de sombra de las primeras. Además, se pueden adaptar las elecciones según la temporada, aprovechando espacios sombreados en verano para cultivos que agradecerán protección contra el exceso de calor.
Dominar estos conceptos sobre luz y sombra transformará el huerto en un laboratorio vivo donde el alumnado comprenderá, de forma práctica y significativa, conceptos fundamentales sobre astronomía, biología y adaptación de los seres vivos a su entorno.

Nabos creciendo en invierno en un muro mirando al este. Aún recibiendo solo el tenue sol de la mañana, muestran un buen crecimiento.
Mallas de sombreo
La incidencia solar intensa característica del clima mediterráneo andaluz supone un desafío significativo para los cultivos urbanos, especialmente durante los meses estivales. Las mallas de sombreo constituyen una solución técnica eficaz para modular la radiación solar excesiva y proteger los cultivos.
Características y funciones principales
Las mallas de sombreo se fabrican generalmente con materiales sintéticos como polietileno de alta densidad (HDPE). Estas proporcionan distintos grados de protección frente a la radiación solar, permitiendo el paso controlado de aire, luz y agua. Su aplicación resulta particularmente beneficiosa en entornos urbanos donde la reflexión solar en superficies como paredes, ventanas y pavimentos puede intensificar los efectos térmicos y lumínicos sobre los cultivos.
Entre sus principales funciones destacan:
- Reducción de la temperatura ambiental, del suelo y el sustrato
- Disminución del estrés hídrico en las plantas
- Protección frente a quemaduras foliares
- Prevención del exceso de evapotranspiración (concepto agrícola que implica la pérdida de humedad de una superficie por evaporación directa junto con la pérdida de agua por transpiración de la vegetación)
- Creación de microclimas adecuados para cultivos sensibles
Porcentajes de sombreo y sus aplicaciones
El grado de protección que ofrece una malla se expresa mediante su porcentaje de sombreo, que indica la cantidad de radiación solar que bloquea. La selección del porcentaje adecuado depende de factores como el tipo de cultivo, la orientación del espacio y la intensidad lumínica de la ubicación.
| Porcentaje de sombreo | Nivel de protección | Aplicaciones recomendadas |
|---|---|---|
| 30% – 40% | Ligero | Hortalizas resistentes al calor, hierbas aromáticas mediterráneas, áreas de trabajo ocasional |
| 50% – 60% | Medio | Mayoría de hortalizas de temporada, semilleros, áreas de trabajo frecuente |
| 70% – 80% | Alto | Cultivos sensibles al calor, zonas de descanso, semilleros de especies delicadas |
| 85% – 95% | Muy alto | Especies de sombra, propagación de esquejes, áreas de estancia prolongada |
Instalación en contextos urbanos
La instalación de mallas de sombreo en entornos urbanos debe adaptarse a las particularidades de cada espacio. En terrazas y balcones, pueden fijarse a estructuras ligeras mediante bridas o tensores. En huertos comunitarios, resulta recomendable la instalación de estructuras más permanentes como túneles o umbráculos.
La orientación de la malla y su inclinación deben considerar la trayectoria solar específica de cada ubicación. En espacios orientados al sur, la instalación horizontal proporciona mayor protección durante las horas centrales del día, mientras que en orientaciones este u oeste puede resultar más efectiva una disposición vertical o inclinada que proteja durante las horas de mayor incidencia.
El color del acolchado y la macetas
El color de los materiales utilizados en los huertos y macetohuerto, como acolchados y macetas, juega un papel fundamental en la absorción de la radiación solar y el consecuente calentamiento del suelo. Los colores oscuros, como el negro, absorben una mayor cantidad de radiación solar, transformándola en energía calorífica que se transmite al sustrato. Esta propiedad puede ser beneficiosa durante el invierno, ya que contribuye a mantener un ambiente más cálido, favoreciendo el desarrollo radicular y acelerando el crecimiento de las plantas. Conviene tener en cuenta también que las raíces de una planta en maceta, al no tener la protección del el efecto amortiguador del suelo, se enfrían más rápidamente que las de cultivos que crecen directamente en la tierra, lo que reducirá su velocidad de crecimiento.
Por el contrario, los colores claros o reflectantes, como el blanco, reflejan gran parte de la radiación solar incidente, reduciendo significativamente el calentamiento del suelo o las macetas. Esta característica resulta especialmente útil durante los meses de verano, donde un exceso de temperatura puede provocar estrés térmico en las plantas, deshidratación acelerada o incluso la muerte de microorganismos beneficiosos del suelo. La elección estratégica del color del acolchado y las macetas, por tanto, constituye una herramienta eficaz para la gestión pasiva de la temperatura en sistemas de cultivo, permitiendo optimizar las condiciones micro-climáticas según las necesidades específicas de cada especie vegetal y las condiciones ambientales predominantes.

Un acolchado con paja, que es de color claro, ayuda a que los sustratos o suelos oscuros absorban demasiada luz en verano y se calienten en exceso.


