Los insectos son artrópodos que cuentan con tres pares de patas articuladas, dos antenas y un cuerpo diferenciado en tres partes: cabeza, tórax y abdomen; muchos de ellos tienen alas.

Dentro de este diverso grupo encontramos grandes aliados del huerto, como los que se describen a continuación.
Son un enorme grupo de insectos himenópteros, con más de 20.000 especies repartidas por todo el planeta, responsables en primera instancia de la polinización de las flores. Existen abejas y abejorros solitarios y abejas que viven formando complejas comunidades, como es el caso de la abeja doméstica (Apis mellifera). Las abejas solitarias suelen poner sus nidos en agujeros que fabrican en el suelo, en troncos y en tallos secos; no producen miel ni cera, pero también contribuyen enormemente a la fecundación de las flores.
Aunque de sobra conocemos la mariquita de siete puntos (Coccinella septempunctata), existen 6.000 especies de coccinélidos, que se alimentan de pequeños parásitos como pulgones, sobre todo en estado larvario. Su presencia y diversidad en el huerto suelen ser señal de buena salud ambiental (especies bioindicadoras).
También conocido como cantárido o escarabajo coracero (Rhagonycha fulva), es un gran depredador de pequeños parásitos, así como de sus huevos y larvas. También son excelentes polinizadores y, en primavera y principios de verano, suelen reunirse para aparearse sobre sus flores favoritas (acelgas, hinojos y zanahorias).
Ejemplares adultos de escarabajo soldado (Rhagonycha fulva)
(Foto cedida por Fauna Auxiliar, de Antonio Bravo)
La crisopa (Chrysoperla carnea), y sobre todo sus larvas, se alimenta de pulgones, mosca blanca, trips y araña roja. Realizan sus puestas en el extremo de unos filamentos muy llamativos, a modo de alfileres, sobre árboles (higueras, olivos, naranjos) y arbustos (adelfas, madroños). Es una especie de interés comercial muy utilizada para el control biológico, que se cría para posteriormente soltar en fincas con problemas de plagas. Los adultos tienen un “órgano timpánico”, que les ayuda a evadir a los murciélagos de noche.
Los sírfidos son moscas que se mimetizan adoptando el aspecto de avispas y abejas para parecer peligrosas, aunque pertenecen al grupo de los dípteros. Tienen una increíble capacidad de vuelo, de manera que pueden volar en todas direcciones y quedarse suspendidos en el aire.
Sus larvas se alimentan de pulgones y otros parásitos de pequeño tamaño, y los adultos de néctar y polen. Son, junto con las abejas, el grupo de insectos que más contribuyen a la polinización de las flores. Algunas especies típicas en nuestras latitudes son Eristalis tenax, Volucella fonaria o el género Syrphus.
Para favorecer su presencia en el huerto es importante que contemos con muchas flores a partir de primavera. Prefieren las floraciones blancas y amarillas, por ello es interesante dejar florecer cultivos como Crucíferas (coliflor, rábano o rúcula), Umbelíferas (cilantro, eneldo o anís), además de respetar cubiertas vegetales silvestres con margaritas, jaramagos o zanahorias silvestres. También se alimentan de flores de árboles como el naranjo y el algarrobo, o de arbustos como el durillo, el mirto o el labiérnago.
Ejemplar adulto de sírfido (Foto cedida por Fauna Auxiliar, de Antonio Bravo)
Los antocóridos, y en concreto el género Orius , son un grupo de chinches que ejercen un papel muy importante en el control biológico de multitud de insectos. Tienen un aparato bucal chupador que clavan sobre sus presas succionando los jugos internos.
También complementan su dieta con polen, con el cual sobreviven cuando escasean los parásitos de los que alimentarse. Para fomentar su presencia en el huerto debemos contar con plantas como los alisos marítimos, el mastranzo y también arbustos como el romero, la salvia o la lavanda.
Adulto de chinche de las flores (Foto cedida por Fauna Auxiliar, de Antonio Bravo)
En el huerto nos interesan en concreto tres tipos de avispas, que no son agresivas y tienen hábitos solitarios (no forman enjambres ni panales).
- Avispas excavadoras Ammophila sp.: cavan túneles en el suelo e introducen presas como orugas, saltamontes y otros insectos, sobre las cuales ponen sus huevos para que las larvas puedan alimentarse al nacer.
- Avispas alfareras de las especies Antepipona sp. y Eumenes sp.: construyen sus nidos con barro, realizan pequeñas ánforas que rellenan con arañas y orugas que cazan para alimentar a sus larvas.
- Avispas albañiles de las especies Ancistrocerus sp. y Symmorphus sp.: construyen sus nidos en grietas, cañas huecas y agujeros en las paredes, los llenan de orugas y los tabican con barro, de ahí su nombre.
Las avispas solitarias acumulan presas en los diferentes espacios para alimentar a sus crías.
La familia de los mántidos es un grupo con más de 2.500 especies distribuidas por países cálidos y tropicales, ya que les encanta el sol y el calor. Aunque aún persiste la creencia de que pican y se comen las plantas, son animales inofensivos y grandes cazadores de todo tipo de insectos y parásitos de los cultivos. Realizan las puestas de sus huevos recubriéndolos con una espuma que se endurece y posee gran poder aislante. De esta estructura llamada ooteca salen en primavera numerosas crías de aspecto similar al del adulto.
Es un coleóptero de la familia de los lampíridos capaz de emitir luz en todas las etapas de su vida. Además, son auténticas especies bioindicadoras de calidad ambiental, ya que no son capaces de sobrevivir en ambientes contaminados. Sus larvas se alimentan de moluscos (caracoles, caracolas, cabrillas o babosas) de los cuales dependen.
Ejemplar adulto de luciérnaga (Foto de Pixabay)
Es un coleóptero de la familia de los lampíridos capaz de emitir luz en todas las etapas de su vida. Además, son auténticas especies bioindicadoras de calidad ambiental, ya que no son capaces de sobrevivir en ambientes contaminados. Sus larvas se alimentan de moluscos (caracoles, caracolas, cabrillas o babosas) de los cuales dependen.
El grupo de los lepidópteros, al cual pertenecen las mariposas y las polillas (de hábitos nocturnos), consta de casi 130 familias distintas de una enorme diversidad en cuanto a formas y colores. Los adultos de mariposa son excelentes polinizadores, si bien algunas especies son reconocidos parásitos de los cultivos, como la mariposa de la col (Pieris brasicae), la polilla del tomate (Tuta absoluta) o a polilla nocturna del gusano gris (Agrotis spp.).














