Hace ya algo más de un par de años que los Huertos Demostrativos de Andalhuerto se convirtieron, sin mucho ruido, en un pequeño laboratorio de campo. Todo empezó en junio de 2023, cuando instalamos un primer prototipo de adquisición de datos ambientales mediante un equipo de sensorización, lo cual contamos en su momento a través de un artículo y una ecopíldora en vídeo.

Desde entonces hemos fabricado cuatro equipos con un diseño mejorado, manteniéndolos en funcionamiento desde diciembre de 2023 a febrero de 2025. A continuación os contamos lo que han ido registrando durante esos 15 meses.

No se trata de grandes conclusiones definitivas, sino de algo quizás más útil: los primeros datos reales de un huerto ecológico andaluz, recogidos con herramientas que cualquier centro educativo o persona aficionada podría poner en marcha por sí misma.

¿Qué mide exactamente cada equipo?

Puede que al leer «sensorización» la idea parezca algo complicada, pero en la práctica se trata de un conjunto de pequeños dispositivos que registran de forma automática y continua datos del entorno del huerto, sin necesidad de estar presentes. A continuación se describen brevemente sus componentes:

El cerebro del sistema es una placa controladora Arduino (modelo uno), protegida dentro de una caja estanca para soportar la intemperie. A ella se conectan tres grupos de elementos:

Los sensores, que son quiénes «observan» el huerto:

  • un sensor ambiental (BME280) que registra la temperatura, la humedad del aire y la presión atmosférica.
  • una fotorresistencia (KY-018) que detecta los cambios en la intensidad de la luz.
  • un higrómetro (FC-28) que mide la humedad del suelo de forma continua.

El sistema de almacenamiento de datos, que incluye un reloj digital y una tarjeta SD donde se guarda toda la información recogida por los sensores. Este reloj funciona con su propia pila de botón, de modo que no pierde la hora aunque se interrumpa la corriente.

La alimentación, completamente autónoma gracias a una placa solar de 20 W y una batería de 9 Ah (Amperios-hora) que garantizan el funcionamiento del equipo sin necesidad de conexión a la red eléctrica.

Dónde están instalados los equipos

Disposición de los sensores en los bancales de los Huertos Demostrativos de Andalhuerto, con el conjunto de pinos situado al suroeste


Los Huertos Demostrativos de Andalhuerto cuentan con ocho bancales distribuidos en dos orientaciones: cuatro miran al levante (al este) y cuatro al poniente (al oeste), numerados de sur a norte. Los cuatro equipos se ubicaron en los bancales 1 y 2 y 3 de levante, y en el bancal 1 de poniente.

Un detalle que conviene tener en cuenta al interpretar los datos: durante la mañana y hasta el mediodía, los bancales reciben plena luz solar; sin embargo, a partir de la tarde, un conjunto de pinos, ubicados al suroeste de los bancales, proyecta una sombra considerable sobre el espacio. Esto influye de manera clara en las lecturas de luminosidad y, en menor medida, en las de temperatura.

Un equipo, 15 meses de datos útiles

De los cuatro equipos instalados, solo uno ha ofrecido datos consistentes y sin interrupciones a lo largo de todo el periodo de prueba: el del bancal 1 de levante. Los demás presentaron problemas técnicos por diversas razones, lo que nos ha servido para identificar mejoras de cara a futuras versiones. Por eso, el análisis que presentamos a continuación se centra en los registros de ese bancal.

Para que las gráficas resulten manejables y fáciles de leer, hemos optado por agrupar los datos en trimestres agrícolas en lugar de mostrar los 12 meses a la vez. Conviene recordar que el año agrícola no empieza en enero, sino en septiembre (así lo reflejan también los calendarios de cultivo del huerto que tenemos elaborados en Andalhuerto), de modo que los trimestres que usamos como referencia son: septiembre-noviembre / diciembre-febrero / marzo-mayo / junio-agosto.

Qué nos han dicho los datos: principales conclusiones

Lo primero que confirman 15 meses de registros es algo que cualquier persona hortelana andaluza ya intuye: el clima aquí tiene dos caras muy distintas, un invierno frío, húmedo y de días cortos, y un verano caluroso, seco y de luz interminable. Los trimestres de primavera y otoño son la transición entre ambos extremos, aunque la primavera de 2024 fue tan cálida que en algún momento igualó e incluso superó las temperaturas máximas del verano, lo que encaja con la tendencia general que venimos observando en Andalucía en los últimos años.

El verano es, con diferencia, la estación de mayor exigencia para los cultivos: las temperaturas pueden rozar los 42 °C, la humedad del aire baja hasta el 15-20 % y los días de luz duran hasta 15 horas. Lo llamativo es que, pese a todo eso, la humedad del suelo en esos meses es la más alta del año, lo que indica que el riego está funcionando bien y cubre con eficacia la humedad que los cultivos necesitan en las raíces.

El invierno, en cambio, presenta otro tipo de riesgo menos visible: la humedad relativa nocturna llega casi al 100 %, produciéndose rocío y nieblas frecuentes, lo que crea las condiciones ideales para las enfermedades fúngicas. Es el periodo del año que más atención preventiva requiere en ese sentido.

Además, se debe tener en cuenta el efecto de los pinos. Los datos lo corroboran con claridad: cada tarde de primavera y verano, a partir de las cuatro o las cinco, la sombra que proyectan reduce la temperatura, eleva la humedad y corta la luz solar durante una o dos horas. Esto tiene consecuencias reales sobre los cultivos de esos bancales, y ahora podemos documentarlo con números en lugar de estimarlo a ojo.

Las cinco variables conforman dos grupos bien diferenciados: un grupo climático activo (temperatura, humedad relativa e intensidad lumínica) con correlaciones directas e inversas fuertes y ciclos diarios claros; y un grupo de contexto (presión atmosférica y humedad del suelo) que aporta información complementaria de escala estacional y de gestión agronómica respectivamente, pero sin correlación directa con el ciclo diario del primer grupo. La estación meteorológica instalada en los huertos demostrativos ofrece una imagen robusta y coherente del comportamiento climático anual, con las limitaciones puntuales ya señaladas en el sensor de humedad del suelo y en la orientación del sensor de luz.


Gráfica de intensidad lumínica mostrando la influencia del sombreo de los pinos entre las 15 y las 19 horas

Qué mejoraríamos en los equipos

Los datos recogidos por el conjunto de los sensores instalados son valiosos, pero el análisis también ha dejado al descubierto algunas limitaciones. Existen dos puntos débiles principales que conviene revisar:

Sensor de humedad resistivo FC-28 (izquierda) y sensor capacitivo v2.0 (derecha)


1. El sensor de humedad del suelo. El modelo que hemos utilizado (FC-28) es de tipo resistivo, lo que significa que sus sondas se van corroyendo con el tiempo y sus lecturas pueden verse afectadas por la temperatura. Para futuras versiones, la mejora más importante sería sustituirlo por un sensor capacitivo, más estable y duradero. Mientras eso no sea posible, la solución práctica es reemplazarlo cada año aproximadamente.

2. El sensor de luz. Conviene revisar su posición, ya que los registros de primavera, verano y otoño, muestran una baja iluminación frente al pico de iluminación en invierno. Esto se debe a que la luz durante la estación fría entra desde más abajo e incide directamente en el sensor, mientras que en los meses más cálidos la luz directa no le alcanza por el sombreado producido por la propia placa solar del equipo.

Por último, una carencia secundaria relevante es la ausencia de lecturas del pluviómetro instalado en los bancales y del registro del riego. Sin saber cuánta agua cae del cielo ni cuánta aplicamos con el riego, no podemos calcular con precisión el balance hídrico del huerto. Registrar de manera periódica las cantidades recogidas en el pluviómetro sería la mejora de mayor impacto agronómico a corto plazo. Además, un simple registro manual de los riegos (fecha, hora y duración) también mejoraría notablemente la interpretación de los datos.


Afortunadamente, este asunto está parcialmente resuelto pues el pasado año procedimos a la instalación de la estación meteorológica, de la cual ya estamos obteniendo datos relativos a precipitación, temperatura, humedad relativa, velocidad y dirección del viento, e intensidad lumínica.

Estación meteorológica de Andalhuerto

El el siguiente enlace puedes acceder al análisis detallado de la evaluación: Informe Detallado del Equipo de Sensorización del Bancal 1 de Levante.

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