Contar con un huerto escolar o social/urbano manejado con las técnicas adaptadas al cambio climático que se proponen desde el proyecto ecológico Andalhuerto, proporciona beneficios a nivel individual y colectivo. Es una herramienta didáctica esencial en los centros escolares e incluso en los entornos urbanos, ya que no solo nos aporta las verduras y frutas de temporada, sino que nos acerca a la naturaleza, favorece el trabajo en equipo, adquirimos conciencia del uso de los recursos naturales utilizando las técnicas agrícolas ecológicas con las que cuidamos el huerto, además de sensibilizarnos sobre la importancia de tener una alimentación equilibrada y natural.

Además el huerto nos sirve de soporte para poner en marcha iniciativas con las que aprender y mejorar nuestras labores. Por ejemplo, la instalación de una estación meteorológica sencilla y fácil de utilizar. Este elemento auxiliar del huerto es una herramienta valiosa para el aprendizaje interdisciplinario, proporcionando información sobre el clima, el medio ambiente y la sostenibilidad de los recursos naturales, nos ayuda a tomar decisiones sobre el riego, la protección contra heladas, el control de plagas y enfermedades, la elección más recomendable de tipos de hortalizas a sembrar, etc.

Pasos a seguir en el montaje de la estación meteorológica siguiendo las instrucciones

Hoy en día podemos encontrar en el mercado estaciones meteorológicas profesionales que no suponen un desembolso considerable. Si optamos por comprar la estación, probablemente incluya los siguientes componentes, entre otros:

  • Termómetro: mide la temperatura del aire.
  • Higrómetro: mide la humedad relativa del aire.
  • Anemómetro: mide la velocidad y dirección del viento.
  • Veleta: indica la dirección del viento.
  • Pluviómetro: mide la cantidad de lluvia o precipitación.
  • Piranómetro o solarímetro: mide la radiación solar.

El sistema de registro de datos estará formado por un Registrador de datos (datalogger) o dispositivo que registra y almacena los datos medidos por los sensores, y el Programa informático (software), el cual permite visualizar, analizar y gestionar los datos. La fuente de alimentación puede ser o un panel solar y/o batería recargable. Para montar el dispositivo completo, necesitaremos un cableado y conectores para la comunicación entre sensores y datalogger, un trípode o mástil para montar los sensores a la altura adecuada y protegerlos de obstáculos, y una caja estanca para proteger los componentes electrónicos. Será fundamental contar con un protector de radiación para los sensores de temperatura y humedad.

A la hora de montarla, es importante elegir un lugar abierto, representativo del huerto, sin obstáculos que puedan afectar las mediciones.

Si en vez de comprarla, tenemos ganas de inventar y experimentar, podemos construir una estación meteorológica casera utilizando materiales reciclados y de bajo coste:

  • Termómetro: usaremos un termómetro de alcohol o digital barato, ubicándolo a la sombra, dentro de una “caseta meteorológica” (puede ser una caja de madera con rendijas o una de zapatos pintada de blanco con agujeros).
  • Pluviómetro: lo construiremos con una botella de plástico cortada y graduada con una regla. Para ello, cortaremos la parte superior de dicha botella de 2 L. Invierte la parte superior como embudo. Marca una escala en milímetros con una regla y rotulador. ¡Es muy fácil!
  • Veleta: corta una flecha y una cola de cartón. Colócalas en los extremos de una pajilla atravesada por un alfiler en un lápiz con borrador. Monta el lápiz sobre una botella con arena y ¡ tendrás tu veleta casera!
  • Anemómetro: se construye con 4 vasos de plástico, palillos de madera y un eje giratorio (puede ser un lápiz con goma). Coloca 4 vasos plásticos en cruz sobre dos pajitas que se cruzan en el centro y colorea uno de rojo. Atraviésalas con un alfiler en la goma de un lápiz. Cuenta las vueltas en un minuto para estimar la velocidad del viento.
  • Higrómetro casero: se monta con un cabello humano o de crin que se estira con la humedad, un contrapeso y una pajita en un soporte de cartón duro o similar. Sujeta el cabello humano y ténsalo entre dos puntos, pegando un extremo al cartón y colocando un contrapeso en el otro (una moneda por ejemplo). Coloca una pajita ligera sobre un cartón como indicador y pega el pelo en la parte media. El cabello se alargará con la humedad y moverá la pajita. Si quieres ver cómo se hace, consulta este video.


Es fundamental contar con un registro ordenado y periódico de datos, para lo cual será esencial diseñar un cuaderno de observaciones con fecha, hora y medidas. Se pueden comparar con los datos oficiales del servicio meteorológico nacional y pensar en algunas conclusiones para trabajarlas en grupo. Contar con la serie de datos permitirá también hacer gráficos semanales o mensuales para interpretar tendencias.

APLICACIÓN EN EL ÁMBITO EDUCATIVO

Como vemos, contar con una estación meteorológica en el huerto está al alcance de cualquiera, y aporta beneficios interesantes que suman a los del propio huerto:

  • Aprendizaje práctico: se pueden registrar datos diarios, analizar fenómenos atmosféricos y comprender cómo el clima afecta al crecimiento de los cultivos y las plantas auxiliares, incluso a la presencia de animales amigos y no amigos del huerto y si están sincronizados con las épocas de floraciones (adelanto o atraso en su ciclo de vida).
  • Proyectos interdisciplinarios: la estación meteorológica puede integrarse en iniciativas del centro que aborden temas como la climatología, la geografía, la física y la sostenibilidad. 
  • Toma de decisiones en el huerto: los datos meteorológicos nos ayudan a tomar decisiones sobre el riego y el ahorro de agua, a elegir cultivos más resistentes a la falta de agua, de insolación, o a la alta o baja humedad, a niveles de viento inusuales, etc.
  • Conciencia ambiental: el alumnado, gracias a estas prácticas, puede comprender mejor la incidencia del clima y su impacto en el medio ambiente a través de la observación y el registro de datos. 

Te damos varias ideas de aplicación directa en las materias curriculares del centro educativo:

  • Se puede registrar la temperatura diaria y compararla con la temperatura óptima para diferentes cultivos.
  • Se puede medir la lluvia durante una semana y analizar si ha sido suficiente para el huerto. 
  • Se puede observar la dirección del viento y cómo afecta la propagación de semillas o la polinización.
  • Se pueden comparar bancales con y sin acolchado a igualdad de cultivos y comprobar los beneficios que dicho acolchado puede aportar al huerto.

Por todo ello, una estación meteorológica en un huerto escolar no solo es una herramienta educativa valiosa, sino también una oportunidad para fomentar la curiosidad, el aprendizaje práctico y la conciencia ambiental en el alumnado.

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