En el huerto ecológico, lo ideal es alcanzar la autosuficiencia en cuanto a insumos de cualquier tipo se refiere. En este sentido, con el tiempo podemos producir nuestros propios substratos. Esto se puede lograr, por un lado, compostando los restos de las hojas de los árboles del patio para producir mantillo vegetal (base o matriz), y al mismo tiempo producir nuestros fertilizantes (compost o humus de lombriz) fermentando restos orgánicos. De esta manera evitaremos comprar materiales externos y producirlo todo en el propio instituto.

Para el cultivo en contenedores o en semilleros, es preciso disponer de un buen substrato. Un substrato “ideal” debe ser barato, sin sustancias tóxicas (ecológico), con buen olor, mullido y esponjoso, que retenga bien la humedad (y la libere en exceso) y que sea nutritivo para permitir un crecimiento armonioso de los cultivos.

En el mercado existen multitud de productos y es fácil caer en la confusión con los etiquetados si no se tienen conocimientos previos. Por ello, la presente actividad pretende despejar toda duda acerca de los substratos, y al mismo tiempo ayudar a elaborar nuestro propio substrato para sembrar en semilleros o bien llenar macetas o contenedores para el cultivo, en caso de no disponer de suelo.

Se trata de que el alumnado sepa distinguir entre diferentes materiales y preparados comerciales, entendiendo las distintas proporciones de componentes a la hora de elaborar un substrato, así como el origen y características de los mismos.

Materias

  • Física y química
  • Biología y geología

Competencias clave

  • Competencia matemática y competencia en ciencia, tecnología e ingeniería
  • Competencia personal, social y de aprender a aprender
  • Fibra de coco
  • Humus de lombriz
  • Compost
  • Perlita y vermiculita
  • Turba
  • Substrato universal
  • Arena de río
  • Espuertas y cubos
  • Guantes

Descripción


Lo primero es la búsqueda de información, que deberá realizarse por el propio alumnado, dividiendo en subgrupos o bien de manera individual, para recabar todo lo posible acerca de una serie de productos que solemos encontrar en los viveros y tiendas especializadas de agricultura y jardinería. Es interesante plantear un análisis exhaustivo, haciendo hincapié en aspectos como el origen de los materiales, la huella ecológica/energética/ CO2 de cada uno, el poder fertilizante o las propiedades fisicoquímicas de estos.

A continuación, se muestra algo de información sobre cada uno de ellos:

Tipo de materialDescripción
Substrato UniversalMezcla de turba con fertilizantes orgánicos y en ocasiones químicos (leer composición para asegurarnos)
MantilloTambién conocido como “tierra de hojas”, se elabora con restos vegetales (ramas, hojas, cortezas) compostados. Posee bajo poder fertilizante
Turba y esphagnumRestos de vegetales humidificados. Elevado impacto ecológico en las zonas de extracción. Muy bajo poder fertilizante pero elevada porosidad y capacidad de retención de agua
Fibra de cocoRestos de la envuelta del coco triturado. Elevada huella de Carbono (se importa desde países lejanos). Nulo poder fertilizante pero elevada porosidad y capacidad de retención de agua
CompostRestos orgánicos (vegetales) humidificados con alto poder fertilizante y diversidad de nutrientes. Nunca usar compost de RSU por su contenido en metales pesados y otras sustancias nocivas
Humus de lombrizRestos orgánicos (animales y vegetales) procesados por la lombriz roja (Eiseniafoetida) de elevado poder fertilizante y abundante carga microbiana beneficiosa
Perlita y vermiculitaIngredientes auxiliares higroscópicos para mantener la humedad durante más tiempo. Origen natural (minerales como la mica, arcillas caolíticas, etc.)


Si bien podemos comprar un substrato universal o compuesto, de producción ecológica, lo ideal es aprender a realizar un substrato a partir de sus componentes. Así podremos diseñar un substrato “a la carta” según las necesidades de las plantas que queramos cultivar.

Todo substrato debe llevar en mayor proporción una base o matriz, compuesta por algún material esponjoso con abundantes fibras, que sirva bien como soporte para las raíces de las plantas (fibra de coco, mantillo o turba). Generalmente constituye entre un 60 y un 75 % del volumen total del substrato, correspondiendo el resto a algún material con poder fertilizante (compost, humus de lombriz, guano, estiércol maduro), que aporte nutrientes a la mezcla, para poder alimentar a los cultivos.

Adicionalmente, se pueden añadir materiales auxiliares como la arena, que ayuda en el drenaje, o perlita y vermiculita que absorben la humedad y la mantienen por más tiempo. Dichos materiales nunca se añaden en un porcentaje superior al 5 % de la mezcla total.

¡Te proponemos la siguiente receta!

  • 75 % de fibra de coco (o mantillo vegetal en su defecto)
  • 20 % de humus de lombriz (o compost en su defecto)
  • 5 % de perlita (o vermiculita en su defecto)

Teniendo en cuenta la fórmula o “receta»”» anterior, vamos a preparar el substrato necesario para nuestros semilleros o macetohuertos, sumando los volúmenes de nuestros recipientes. Una vez tengamos el volumen total necesario, calcularemos los volúmenes parciales de cada ingrediente, mediante una regla de tres, para saber cuánta cantidad en concreto de cada material necesitamos.

Por lo general, se debe añadir poco fertilizante cuando la intención es cultivar semilleros, ya que la intención es obtener plantas de apenas uno o dos meses. Sin embargo es conveniente incrementar el contenido en fertilizante cuando el substrato lo queramos usar para el cultivo en macetas o recipientes, donde alcanzarán su madurez y consumirán mayor cantidad de nutrientes.

Compraremos los materiales y prepararemos las mezclas de manera colectiva, usando espuertas o recipientes grandes, donde iremos vertiendo los materiales siguiendo las proporciones propuestas.

Podemos usar una medida unitaria como una botella cortada, o un pequeño cubo, que definamos como el 10 % del volumen total. De esta forma, podemos hacerlo de manera sencilla, por ejemplo (conforme a la fórmula propuesta) necesitaríamos 7,5 partes fibra de coco / 2 partes de humus de lombriz / 0,5 partes de perlita.

Una opción interesante para desarrollar en el aula es investigar con distintas fórmulas y preparaciones, que nos sirvan para cultivos en épocas cálidas (substrato con mayor retención de agua), o en épocas frías (substrato con menor retención de agua), para plantas más exigentes en nutrientes (substrato con mayor cantidad de fertilizante), etc.