Nivel educativo recomendado: SECUNDARIA

El uso de plantas medicinales se remonta al propio origen del ser humano. Si bien la farmacopea ha evolucionado hacia compuestos sintéticos más baratos de producir y eficientes, a menudo los efectos secundarios de algunos fármacos hacen a algunas personas considerar la opción de recurrir a las medicinas naturales. El estudio de las propiedades medicinales de dichas plantas constituye un recurso muy interesante para el alumnado de educación secundaria, que debe iniciarse en el fascinante mundo de la Etnobotánica, es decir la ancestral relación entre las plantas y los seres humanos. Además, la preparación y el uso de medicinas naturales están estrechamente relacionados con el autocuidado, la salud y bienestar personal.

Las plantas medicinales constituyen un elemento indispensable en el huerto ecológico, tanto por la capacidad de atraer con sus aromas y flores a los insectos auxiliares, como por sus elevados contenidos en principios activos que nos permiten elaborar sencillos remedios repelentes y preventivos de enfermedades y parásitos de los cultivos.

A través de la presente actividad el alumnado aprenderá los pasos necesarios para elaborar sencillos remedios ancestrales a partir de plantas aromáticas y medicinales de uso común en el jardín y en el huerto ecológico.

  • Un tarro de vidrio grande (de 750 mililitros)
  • Algunos frascos pequeños herméticos con dispensador o pulverizadores pequeños
  • Varias ramas de romero
  • 250 gramos de flores secas de caléndula
  • 500 mililitros de aceite de oliva
  • Alcohol etílico de 96º
  • Varias bolsas medianas de papel encerado
  • Un cazo de un litro de capacidad
  • Un hornillo eléctrico o de gas
  • Un cuchillo y una tabla de corte
  • Un colador fino

Descripción

Aquí te explicamos la forma de realizar preparados naturales y medicinales:

Alcohol de romero

El romero (Rosmarinus oficcinalis) es sin duda una de las plantas con más propiedades medicinales que existe, un viejo refrán dice: “de las virtudes del romero, se escribe un libro entero”. Puede utilizarse en infusión y también macerarse en aceite, pero en concreto vamos a aprender a elaborar el mítico alcohol de romero.

El alcohol de romero tiene múltiples beneficios para la salud. Se puede utilizar para dar masajes que son excelentes para aliviar los trastornos circulatorios, tales como la hinchazón o las varices, con una mejora considerable en la circulación sanguínea. También es excelente como relajante muscular, masajeando zonas que se pueden tensar, como el cuello o la espalda y en articulaciones dañadas como codos o rodillas.

Su utilización para combatir la celulitis está también muy extendida, así como para aliviar el dolor que producen los golpes o contusiones. Además se utiliza para disminuir los síntomas de la dermatitis o para aliviar los resfriados o gripes, masajeando el pecho y dejando actuar.

Para su elaboración seguiremos los siguientes pasos:

  • Cosecharemos unas cuantas ramas de romero del huerto, que no haya sido cultivado ni tratado con productos químicos. Introduciremos las ramas en un tarro de vidrio y lo cubriremos con alcohol etílico de 96º.
  • Cerraremos el envase herméticamente y lo dejaremos macerar durante al menos 15 días, en un lugar oscuro y seco.
  • Una vez que haya transcurrido este tiempo, lo filtraremos cuidadosamente y lo repartiremos en frascos herméticamente cerrados, a ser posible con dosificador para poder aplicarlo correctamente. Debemos conservarlo en un lugar oscuro y seco, a temperatura ambiente para conservar sus propiedades durante más tiempo.

Aceite de caléndula

La caléndula o maravilla (Caléndula officinalis), es bien conocida por ser una de las plantas más utilizadas desde tiempos remotos para el cuidado de la piel, incluso para las pieles más sensibles, como la de los bebés.

En concreto son sus flores las que contienen toda una serie de compuestos de interés: aceites esenciales, flavonoides, carotenoides, saponósidos y algunas sustancias antioxidantes. Algunas de las propiedades que tiene para la piel son las siguientes: antibacterianas, antiinflamatorias, cicatrizantes, hidratantes, fotoprotectoras y antioxidantes.

Para su elaboración, seguiremos los siguientes pasos:

Cosecharemos las flores de caléndula cuando estén completamente abiertas y las dejaremos secar en un lugar fresco, seco y bien ventilado. De este modo se elimina el agua de los tejidos y se evita que el aceite se enrancie con el paso del tiempo. Además, al ir cortando las flores, prolongaremos la vida de las plantas de caléndula, que continuarán produciendo nuevas floraciones durante más tiempo y atraerán a numerosos insectos beneficiosos al huerto.

Cortaremos con un cuchillo sobre una tabla las flores secas picándolas bien, y las introduciremos en un cazo con aceite de oliva, girasol o almendra (aproximadamente 250 gramos de flores picadas en 500 mililitros de aceite). Calentaremos el aceite hasta unos 45 ºC, momento en el que apagaremos el fuego y dejaremos reposar.

Envasaremos el aceite en frascos pequeños con dosificador o en pequeños botes con pulverizador, muy práctico para aplicar sobre la piel.

Infusión digestiva

Las propiedades digestivas de las hierbas medicinales las conviertenen un eficaz remedio para todo tipo de dolencias como digestión pesada, acidez de estómago, gases, gastritis, etc. En el huerto y en el jardín ecológico podemos cultivar numerosas plantas que poseen multitud de propiedades medicinales relacionadas con el aparato digestivo, tales como salvia (Salvia officinalis), menta (Mentha piperita),
manzanilla dulce (Matricaria chamomilla), melisa (Melissa officinalis), albahaca (Ocimum basilicum), comino (Cuminum cyminum), alcachofa (Cynara scolymus), regaliz (Glycyrrhiza glabra), etc.

  • La idea es elaborar una mezcla de hierbas secas con propiedades digestivas. Para ello, seleccionaremos varias de estas plantas, animando previamente al alumnado a investigar las propiedades específicas de cada una. Cosecharemos cada planta en el momento óptimo de desarrollo, cortando la parte adecuada según el órgano de uso: las flores (manzanilla), las hojas (salvia), las semillas (comino) o las raíces (regaliz) según corresponda.
  • Las colocaremos en un lugar fresco, seco, oscuro y ventilado para que vayan perdiendo lentamente el contenido en agua y se sequen correctamente. Podemos hacer manojos y colgarlas boca abajo, o bien colocar las partes cosechadas sobre papel secante o bastidores, bien repartidas para que se deshidraten homogéneamente.
  • Una vez secas, normalmente transcurridos entre 10 y 15 días, procederemos a elaborar nuestra mezcla de hierbas, combinando las que finalmente hayamos escogido a partes iguales y picando finamente sobre una tabla con ayuda de un cuchillo, para después envasar en tarros de vidrio o en bolsas de papel, que etiquetaremos correctamente con el nombre de las plantas envasadas y la fecha de envasado.

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