Nivel educativo recomendado: SECUNDARIA
Son muchos los animales que gozan de mala fama, como las arañas o las mantis religiosas y, sin embargo, son valiosos aliados en el control biológico de numerosas plagas. A menudo muchas personas matan insectos de manera sistemática, sin ni siquiera cuestionarse su papel o la contribución que realizan, presuponiendo que son peligrosos para las personas. Se trata de un mal hábito que se traslada a los más pequeños en la mayoría de los casos.
A través de la presente actividad se pretende que el alumnado aprenda a reconocer y respetar todas las formas de vida invertebrada que encontramos en el huerto, sabiendo distinguir entre parásitos y auxiliares, para apreciar y entender la importante contribución de estos, y su interrelación con el resto de las especies que conforman el “agroecosistema”.
Materiales y recursos
- Tarros de vidrio
- Cazamariposas
- Lupa o cuentahílos (un cuentahílos es una lupa pequeña y portátil montada sobre una estructura con soporte, que permite observar de cerca objetos diminutos, especialmente tejidos y detalles finos, como los hilos de una tela, detalles de impresiones o elementos botánicos pequeños).
- Guías para la identificación de insectos, claves dicotómicas o aplicaciones de reconocimiento de especies
- Ordenador o tablet con procesador de texto
Descripción
La actividad consta de varias partes:
- Captura: se trata de capturar invertebrados terrestres mediante la colocación de trampas en el suelo. Para ello, reuniremos algunos tarros de vidrio, que enterraremos en el suelo justo hasta la altura de su borde. Muchos insectos de hábitos nocturnos, al desplazarse por el suelo, caerán en la trampa, cuyas paredes de vidrio no permitirán que escapen. Por la mañana a primera hora, extraeremos los tarros en busca de estos. En el caso de los insectos voladores como mariposas, avispas, abejas o sírfidos (o moscas de las flores), podemos usar una manga “cazamariposas”, o bien mediante la espera junto a flores, donde acudirán en busca de alimento.
Una opción interesante es fotografiarlos una vez posados, incluso organizar un “safari fotográfico” con el alumnado en busca de insectos en el huerto y en el patio, organizando un concurso para elegir la mejor fotografía. Las épocas de mayor actividad para estos animales suelen ser el otoño y la primavera, es entonces cuando debemos buscarlos en el huerto, sobre todo en las horas centrales del día, que es cuando mayor actividad tienen.
Identificación: una vez capturados o fotografiados, procederemos a identificar los invertebrados con ayuda de alguna lupa o cuentahílos para poder observar cuantos más detalles mejor. Para ello podemos usar unas claves dicotómicas, con ayuda de la persona docente, o bien recurrir a guías de identificación o incluso aplicaciones para teléfono móvil como Picture Insect, Insect Identifier o iNaturalist (todas en inglés).
En caso de dificultad, no es necesario especificar la especie en concreto, bastará con determinar el género al cual pertenecen e incluso la familia. Una vez identificados, debemos soltarlos lo antes posible para que vuelvan a su entorno y no los dañemos. Si bien se pueden realizar «insectarios» con ejemplares muertos, no es lo más recomendable, existiendo alternativas que nos permiten identificarlos sin tener que sacrificarlos. Una buena colección fotográfica nos servirá para repasarlos antes de salir al huerto.
- Investigación y exposición de resultados: cuando hayamos identificado todas las capturas o fotografías tomadas de invertebrados, procederemos a investigar sobre estos. Podemos buscar información en Internet, en publicaciones especializadas o consultando a personas expertas, para recabar toda la información posible acerca de ellos: ciclo de vida, alimentación (en función de la cual los clasificaremos en fitófagos herbívoros, carnívoros u omnívoros), hábitat y distribución, etc.
Una opción es trabajar por grupos, cada uno de los cuales se encargará de reunir información sobre un animal en concreto, para exponerla después al resto del alumnado.
Con toda esta información se elaborarán fichas a través de algún software informático o bien realizándolas a mano y colocándolas en la pared del Aula, o en el «Cuaderno del Huerto» como un anexo. Aquí te dejamos algunos de los habitantes de los Huertos Demostrativos de Andalhuerto.












