Nivel educativo recomendado: SECUNDARIA
La presente actividad plantea construir una estación meteorológica con la cual registrar diariamente los valores de las principales magnitudes o parámetros meteorológicos (pluviometría, temperatura y dirección del viento). El objetivo es compartir datos con otros centros educativos para crear un “Observatorio” a través del cual interpretar los cambios en el clima debido al calentamiento global y, en base a estos, adaptar progresivamente los huertos al cambio climático.
Materiales y recursos
- Termómetro de mínimas y máximas
- Botella de plástico de dos litros de capacidad
- Regla de plástico vieja
- Tijeras
- Pegamento de contacto
- Bolsas de plástico reutilizadas
- Palo viejo de escoba o fregona
- Brújula
- Ordenador/tablet en el aula
Descripción
Cada día se seleccionarán a tres personas entre el alumnado que se encargarán de registrar los valores de las mediciones y trasladarlas al ordenador/Tablet en el aula. Es una actividad recomendada para el alumnado de 3º- 4º de la ESO.
Las magnitudes o parámetros que se registrarán serán los siguientes:
Pluviometría
Se registrarán diariamente las precipitaciones mediante un pluviómetro, que se construirá con materiales reutilizados a ser posible. Para ello, se usará una botella de plástico transparente de dos litros, preferiblemente con paredes lisas y cuya sección sea homogénea en toda su longitud. Cortaremos la parte de arriba y pegaremos en el lateral de la botella con pegamento de contacto una regla vieja, verificando que el cero de la escala quede alineado con la base de la botella. A continuación, calcularemos cuál es la equivalencia de la altura de la escala en litros de agua:
- Primero medimos el diámetro interno de la botella, supongamos que es de 11,5 cm = 0,115 m. Con ese dato calculamos el área de captación de nuestra botella. Considerando que A = πr2, al ser el radio la mitad del diámetro, es decir 0,115 m/2 = 0,0575 m, luego A = 0,01039 m2.
- Si suponemos que ha llovido 10 l/m2, nuestra botella habrá recogido 10 l/ m² x (0,01039 m2) = 0,1039 l. En capacidad equivaldría a 0,1039 x 10-3 m3 de agua.
- ¿Qué altura alcanzará ese volumen de agua en nuestro pluviómetro? teniendo en cuenta que V = Ah, en nuestro caso sería h= 0,01 m = 10 mm. Es decir, que 10 mm equivalen a una lluvia de 10 l/ m2. Por tanto un milímetro de altura en nuestro pluviómetro equivale a una lluvia de un litro por metro cuadrado.
De este modo, se podrá conocer la cantidad exacta de agua de lluvia caída, y extrapolar las cifras a una tabla creada en el ordenador/tablet del aula mediante un procesador de texto, con un formato similar a este:

Donde:
- P será la precipitación parcial diaria: cantidad de lluvia recogida en el pluviómetro en un día, medida en litros por metro cuadrado (l/m²).
- Pa será la precipitación acumulada: suma de las cantidades de lluvia recogidas en el pluviómetro hasta ese día, medida en litros por metro cuadrado (l/m2). Se calcula sumando los datos de P obtenidos hasta ese día. Lo ideal es ir midiendo cada día las precipitaciones y vaciando el pluviómetro, para evitar que se desborde en caso de varios días lluviosos, o bien que se evapore agua en un día soleado y “distorsione” la cifra real.
Pa= Σ P (en l/m2 )

Un pluviómetro en el huerto nos puede ayudar a saber
cuánta agua ha podido llegar a nuestro suelo
Se debe colocar sobre un mástil o un listón elevado en un lugar abierto, donde pueda recibir todas las precipitaciones posibles. Lo ideal es en el centro del huerto.
Dirección del viento
Para registrar la dirección del viento, se necesita una veleta, que se construirá preferiblemente con materiales reutilizados. Existen muchos modelos distintos. El más sencillo se puede hacer amarrando tiras de plástico al extremo de un palo de fregona o de escoba. Cuando sople el viento, las tiras se alinearán con su dirección, mostrando el punto cardinal desde donde soplan los vientos dominantes (norte, sur, este, oeste y sus intersecciones). Con ayuda de una brújula, se pueden establecer los puntos cardinales y conocerlos perfectamente.
Se debe colocar el palo en un punto alto y que no tenga edificios o muros cerca que corten los vientos dominantes. Una buena idea es amarrar el palo al vallado del patio.
Temperatura
Se registrará mediante un termómetro de mínimas y máximas. Cada día a la misma hora, el alumnado comprobará los valores de temperatura mínima (Tª mín) nocturna, así como la temperatura máxima (Tª máx) alcanzada el día anterior. Trasladará los datos a una tabla creada en el ordenador/tablet del aula mediante un procesador de texto, con un formato similar a este:

Donde:
- Tª mín = Temperatura mínima, medida en grados Celsius (ºC)
- Tª máx = Temperatura máxima, medida en grados Celsius (ºC)
Es importante colocar el termómetro en un lugar que no esté orientado directamente al sur o al norte, pero siempre a la intemperie para que se registren bien las temperaturas nocturnas. Un buen lugar puede ser el vallado o puerta del huerto escolar, siempre que cumpla con la orientación propuesta.
Análisis de datos
El objetivo del registro de los datos meteorológicos tiene diversas aplicaciones. Con ellos el alumnado tendrá que hacer lo siguiente:
- Generar gráficas a partir de los datos registrados, a través de hojas de cálculo. De esta manera se pueden construir gráficos estadísticos, así como climogramas, muy útiles para la comprensión y el análisis de ciertos fenómenos.
- Crear un Blog o página Web donde se puedan colgar los materiales generados, y se intercambien con otros centros educativos, generando una “Red de Observatorios Meteorológicos”.
- Comparar las mediciones con aquellas realizadas con aparatos y sensores electrónicos y así comprobar las diferencias y posibles márgenes de error.
Además, dichos datos nos ayudan a tomar decisiones relacionadas con el huerto escolar, como, por ejemplo:
- El análisis de la dirección del viento puede servir para saber de dónde provienen los vientos dominantes para ubicar el huerto protegido de los mismos, o colocar infraestructuras como setos, arbustos o árboles para evitar que las tormentas y rachas de viento dañen los cultivos hortícolas.
- El seguimiento de las temperaturas mínimas nos puede ayudar a decidir en qué momento se pueden trasplantar o sembrar cultivos de verano como tomateras o calabacines, que prefieren mínimas nocturnas por encima de los 10 u 11 ºC para desarrollarse adecuadamente.
- Con el paso de los años, los registros de las precipitaciones también permiten interpretar las tendencias y cambios en el clima, como ya hacen algunos centros educativos, poniendo de manifiesto el cambio climático, así como su influencia en la agricultura. Ello constituye una oportunidad para el desarrollo de técnicas de ahorro de agua (acolchados, riegos eficientes) así como favorecer en el huerto cultivos de secano o con menor demanda de agua.
Si te ha gustado esta actividad y la llevas a la práctica en el aula, compártela con el equipo de Andalhuerto contándonos tu experiencia en
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