En Andalhuerto recibimos cada vez más consultas de centros educativos que comparten una misma ilusión, poner en marcha su ecohuerto, y una misma preocupación: «no tenemos suelo». Cada curso son más los colegios e institutos que quieren convertir el huerto en una herramienta curricular viva, pero al mirar el patio se encuentran con superficies de cemento o albero compactado, sin un solo metro de tierra natural a la vista.
La buena noticia es que esto no tiene por qué ser un obstáculo, sino el punto de partida de un proyecto técnicamente distinto. Cuando un ecohuerto se levanta sobre una superficie de hormigón, dejamos de hablar simplemente de «plantar» para entrar en el terreno de la ingeniería: hay que diseñar, literalmente desde cero, un pequeño ecosistema confinado que sea capaz de drenar, nutrir, sostener las raíces y regular la temperatura sin ayuda del contacto directo con el suelo natural.
Esta es justamente la idea central que vamos a desarrollar en esta serie de artículos sobre cómo elaborar y configurar sustratos para bancales elevados, de entre 25 y 50 cm de altura, completamente aislados del pavimento, como una la solución idónea para hacer viable el cultivo de hortalizas en estos espacios.
Un bancal elevado sobre una superficie inerte se comporta, en la práctica, como un gran contenedor sometido a condiciones extremas: el calor que refleja el pavimento, una evaporación mucho más rápida del agua de riego, y fluctuaciones bruscas de humedad y oxígeno en la zona donde viven las raíces. Todo ello hace que la elección del sustrato, ese «suelo artificial» que vamos a construir, sea la decisión más determinante de todo el proyecto.

A lo largo de esta serie analizaremos en detalle los dos grandes enfoques que existen a la hora de llenar los bancales: el enfoque de sustrato comercial sin suelo, basado en mezclas técnicas ya formuladas y listas para usar, frente al enfoque de sustrato basado en un suelo vivo, que busca recrear la biología de un suelo natural dentro del bancal. Compararemos materiales, costes, mantenimiento y resultados, con un único objetivo: que cada centro educativo pueda elegir, con criterio técnico, la solución que mejor se adapte a su patio, a su alumnado y a sus recursos.
Mientras tanto, en vuestro centro escolar podéis ir avanzando llevando a cabo algunas actuaciones preliminares como las siguientes:
Con estos tres puntos resueltos, tu centro ya estará listo para empezar a montar un bancal, no sin antes conocer qué cultivar dentro, lo cual desarrollaremos en próximas entregas.
Así, en un segundo artículo nos centraremos en el enfoque comercial, repasando uno a uno los ingredientes y proporciones. En una tercera entrega, descubriremos el enfoque de suelo vivo y el papel clave del complejo arcillo-húmico, ese punto de unión entre la química del suelo y la vida que lo habita. Y cerraremos la serie con una guía práctica de montaje por capas, paso a paso, para construir un bancal funcional sobre cualquier superficie de hormigón del patio escolar.
El suelo es el sostén vivo del huerto y es algo que podemos crear, cuidar y cultivar
¡ Anímate a llenar de vida tu patio escolar !

