Para proteger a las plantas de nuestro huerto podemos extraer de otras plantas, sustancias con propiedades insecticidas o repelentes de insectos o microorganismos causantes de plagas y enfermedades.
Ventajas de los extractos de plantas para tratar o prevenir las plagas y enfermedades en nuestro huerto:
- El uso de extractos de plantas es un método económico de control de plagas y enfermedades.
- La preparación de los extractos de plantas es un método entretenido, lo que permite trabajarlos con alumnado de corta edad.
- Los extractos de plantas permiten utilizar “malas hierbas” o hierbas adventicias como ortigas o diente de león, en beneficio de nuestras plantas del huerto.
- Los extractos de plantas permiten aportar sustancias elaboradas a nuestro huerto de forma diluida, que no perjudican a las plantas.
- Los extractos son productos biodegradables que no dejan residuos ni contaminan las aguas superficiales y subterráneas.
Para que tengan mayor efecto, la mayoría de los remedios contra las plagas deben aplicarse al atardecer, fuera de las horas de sol intenso, o en su defecto, a primera hora de la mañana.
Se pueden obtener preparados naturales de plantas aplicando diferentes métodos de extracción, como la maceración, infusión, decocción, fermentación, destilación o tintura.
Maceración
Las partes seleccionadas de la planta se trocean finamente y se introducen en agua a temperatura ambiente durante un periodo máximo de 48 horas. Transcurrido ese tiempo, se filtra el líquido.
Por lo general las maceraciones se aplican sin diluir.
También existen maceraciones oleosas (oleatos), en las que se cubre el material vegetal con aceite vegetal (oliva, girasol, etc.) durante al menos 24 horas. Estas permiten extraer compuestos no hidrosolubles, mejoran la adherencia del tratamiento sobre la planta y prolongan su persistencia.

Infusión
Tras la ebullición se apaga el fuego se deja reposar con la tapa puesta hasta enfriar completamente (para conservar los compuestos volátiles). Se recomienda su uso en las 48 horas siguientes a su elaboración.
Generalmente, las infusiones se aplican puras o con una ligera dilución.

Decocción
Método de extracción que suele emplearse para extraer compuestos de plantas muy leñosas. Requiere hervir las partes duras de la planta (raíces, cortezas, semillas, etc.) a fuego lento durante un máximo de 30 minutos. Es recomendable dejar el material en remojo el día anterior para facilitar la extracción de los principios activos. La decocción se puede conservar hasta 2 meses en un lugar fresco.
Suelen aplicarse tras diluirse en agua según la receta o el tipo de planta utilizada.

Fermentación
El recipiente debe cubrirse con una gasa y colocarse en un lugar cálido, luminoso pero protegido del viento. Debe removerse diariamente con un palo de madera durante al menos 5 minutos para facilitar la oxigenación y el desarrollo de bacterias aerobias. El proceso genera burbujas y espuma en la superficie, que desaparecen al completarse la fermentación (entre 7 y 20 días, según la temperatura). El extracto filtrado (purín) se almacena en frascos de vidrio oscuro, en lugar fresco y protegido de la luz. Se conserva entre 6 y 8 meses (hasta un año en refrigeración).
Los purines son altamente concentrados y deben diluirse antes de su aplicación.

Destilación
Este método permite extraer aceites esenciales mediante un alambique. Las plantas se introducen troceadas con agua. Al hervir, el vapor arrastra los aceites, que se condensan al pasar por un serpentín enfriado con agua. El resultado es un hidrolato (mezcla de agua y aceite esencial), del cual se puede separar el aceite por decantación.
Los aceites esenciales deben manejarse con precaución y diluirse correctamente antes de aplicar sobre las plantas.

Tintura
Consiste en extraer principios activos con alcohol etílico de alta graduación (entre 96º y 98°).
Por su concentración, debe diluirse al 5 % antes de aplicarse (50 mililitros de tintura por cada litro de agua).

