Agricultura urbana y cambio climático. Parte I: Fundamentos

El cambio climático es un fenómeno global que provoca transformaciones significativas y sostenidas en los patrones climáticos de la Tierra a lo largo del tiempo. Este fenómeno se caracteriza principalmente por el aumento global de las temperaturas, cuyas repercusiones abarcan desde eventos climáticos extremos hasta cambios en los niveles del mar y perturbaciones en los ecosistemas. Actualmente, la raíz de este fenómeno se encuentra en la mayoría de los casos en las actividades humanas, especialmente en la emisión descontrolada de gases de efecto invernadero.

La relación entre los núcleos urbanos y el cambio climático es muy estrecha. Más de la mitad de las personas en el mundo viven en ciudades, y se espera que esta cifra aumente significativamente en los próximos años. Las áreas urbanas consumen gran cantidad de energía y son responsables de una parte importante de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global.

Las ciudades, principalmente, aunque también los pueblos, son muy vulnerables a los efectos del cambio climático, principalmente por la concentración de la población, la reducción de sus reservorios de la naturaleza y la constante urbanización.

El Proyecto Ecológico Antalhuerto tiene como uno de sus principales objetivos la contribución a la lucha contra el cambio climático.

Además de los desafíos habituales que enfrentan los núcleos urbanos, como proporcionar viviendas seguras, infraestructuras adecuadas, oportunidades económicas y alimentos nutritivos y asequibles, cada vez es más evidente que deben enfrentar los impactos del cambio climático y los desastres asociados a este. Estos eventos representan serios problemas ambientales, sociales y económicos en todo el mundo y pueden ser especialmente virulentos para Andalucía en las próximas décadas. De hecho, esta ya se enfrenta a serios problemas como olas de calor y sequías cada vez más prolongadas.

A pesar de estos desafíos, las ciudades y pueblos tienen la capacidad de tomar medidas significativas para reducir el impacto, ya que cuentan con un importante capital cultural, social y económico. En la última década, muchas autoridades locales han reconocido su potencial para abordar tanto las causas como las consecuencias del cambio climático, contribuyendo a estrategias de reducción del impacto a nivel local, nacional e internacional.

En el complejo entramado de los entornos urbanos, la adaptación y la mitigación emergen como pilares fundamentales ante los desafíos planteados por el cambio climático, delineando estrategias clave para fortalecer la resiliencia de las comunidades y reducir el impacto ambiental. Dos enfoques interrelacionados que, en su conjunto, constituyen herramientas esenciales para afrontar la complejidad de este fenómeno global.

Adaptación al cambio climático en entornos urbanos

Esta implica un conjunto diverso de estrategias y acciones destinadas a fortalecer la resiliencia tanto de las ciudades y pueblos como de sus habitantes ante los desafíos derivados del cambio climático. Estas medidas se centran en mejorar la infraestructura, promover la planificación urbana sostenible y fortalecer la resiliencia de las comunidades urbanas ante los efectos adversos del cambio climático. Buscan mitigar los riesgos asociados a eventos climáticos extremos, variaciones en los patrones de temperatura y precipitación, así como otros impactos ambientales. Un ejemplo de estos impactos es el efecto “Isla de calor”, que se refiere al aumento de la temperatura localizada en las áreas urbanas debido a la absorción y retención de calor por parte de las estructuras, materiales y mobiliario de las ciudades.

Los huertos urbanos son una excelente herramienta para reducir el efecto “Isla de calor”.

Mitigación del cambio climático en entornos urbanos

Las acciones de mitigación del cambio climático en entornos urbanos buscan abordar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) derivadas de actividades urbanas. Este enfoque implica cambios significativos en la movilidad, la gestión de residuos, la captura de carbono atmosférico, la eficiencia energética de edificaciones y la transición hacia fuentes de energía más limpias. Al transformar las ciudades hacia modelos más sostenibles, se busca reducir la contribución de las áreas urbanas al calentamiento global, al mismo tiempo que se fomenta un desarrollo urbano más equitativo y respetuoso con el medio ambiente. Es importante destacar que estas acciones locales no solo tienen beneficios a nivel urbano, sino que también generan un impacto global al contribuir a la mitigación de los efectos del cambio climático en todo el planeta.


Un huerto urbano y otros gestos en la ciudad para mitigar el cambio climático pueden contribuir a salvar a los osos polares de la extinción (Fuente Wikipedia).

En este contexto que hemos abordado, la agricultura urbana amateur (aunque también la profesional) puede ser una parte de la solución. Esta actividad ofrece maneras de enfrentar los desafíos mencionados y contribuye a construir ciudades más resilientes frente al cambio climático y sus impactos. Es un ámbito en el que las personas implicadas, estudiantes de primaria, padres y madres, profesorado, personal escolar, así como la comunidad universitaria y las personas que participan de los huertos sociales, de ocio, particulares y sus familias, pueden desempeñar un papel crucial al promover la conciencia sobre la importancia de estas prácticas y cómo pueden contribuir al bienestar de nuestras ciudades y del planeta en general.

Los huertos urbanos sirven como un lugar donde generar redes sociales y educar a las personas sobre el cambio climático, sus elecciones de alimentos, consumo de agua y eficiencia energética. Por todo ello los huertos sociales, educativos, demostrativos, universitarios, entre otros (ver mapa de los huertos urbanos y huertos escolares de Andalucía), deben integrarse activamente en los planes de la ciudad como una forma de afrontar la lucha contra el cambio climático.

En la segunda parte de esta serie, abordaremos de una forma más pormenorizada la contribución de la agricultura urbana amateur a la lucha contra el cambio climático.

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