La regla de las tres erres, también conocida como las tres erres de la ecología o simplemente 3R, es una estrategia de consumo responsable y manejo de residuos que busca una mayor sostenibilidad del medio ambiente. La aplicación de este concepto a la agricultura urbana es evidente. Vemos aquí algunos ejemplos:


Reducir los bienes de consumo y energía.


Tener un huerto urbano reduce la generación de residuos, al comprar menos alimentos envasados y procedentes de lugares más o menos lejanos. Pero no se debe olvidar que también es recomendable reducir los recursos utilizados para cultivar la huerta, principalmente el agua.
En los huertos urbanos, por desconocimiento, hay tendencia a regar de más los cultivos, con el gasto energético y del propio recurso que ello conlleva, así como por el riesgo de contaminación de los acuíferos por el lavado de nutrientes del suelo. También es conveniente reducir el uso de fitosanitarios, lo que consigue creando un agroecosistema en el que se maximice la biodiversidad.


Reutilizar los materiales y productos varias veces sin destruirlos o deshacerse de ellos.

Ejemplo de ello son las cajas de verduras y bolsas del supermercado utilizadas para las cosechas de las hortalizas. También el sistema de riego por goteo, que debe mantenerse adecuadamente para dure el máximo posible.


Reciclar los productos que ya no se usan o se desechan para fabricar otros nuevos.

En los huertos urbanos el reciclado es una práctica muy habitual: botellas de plástico utilizadas como mecanismos de riego o como micro invernadero para calentar los plantones recién trasplantados en invierno, los CDs ubicados en lugares estratégicos para ahuyentar los pájaros, los palés de maderas usados para fabricar una gran variedad de enseres como vallados, pasillos entarimados, semilleros, composteros, mesas y sillas, construcciones, etc.


Otra forma de reciclar en los huertos es a través del compostaje de los restos de los cultivos para generar el abono que requerirán las futuras siembras y trasplantes. Es tan importante mantener la materia orgánica dentro del huerto, que si no existe opción a compostarlos, es mejor utilizarlos como acolchado de los cultivos que deshacerse de ellos. Así se irán incorporando al suelo al tiempo que protegen de la evaporación a la preciada humedad.

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